lunes, 2 de agosto de 2010

Cómo sobrevivir a un mal Jefe

Alguna vez en la vida, todos nos vamos a topar con el jefe tóxico. Sus "cualidades": insulta, agrede verbalmente, humilla, traspasa sus estados de ánimo negativo, carga las culpas sobre otros,... Lo bueno de esta amarga experiencia es que se aprende a esquivarla para el resto de la vida.
A lo largo de los 35 o 40 años de la vida laboral de un empleado, se topará tarde o temprano con lo que se denomina un jefe tóxico. No hacen falta muchas palabras para definirlo porque casi todos lo hemos sufrido: colérico o malvado, le encanta humillar a los demás, pasar las culpas a otros, acosar a sus empleados y mantenerlos deprimidos. Enfermedades cutáneas o capilares
Los empleados somatizan este trato y sufren enfermedades cutáneas o se quedan sin ganas de ir al trabajo. Y lo peor de todo es que se sienten culpables.
La primera verdad que hay que admitir es la siguiente: ese jefe está enfermo. Tiene un serio problema psicológico porque es una persona que proyecta sus perversiones en los demás. Al adquirir poder, transmite sus defectos, elude sus errores, y sobre todo, está cometiendo el peor acto que un jefe puede cometer en la empresa: arruinar a los empleados.
Esos jefes no tendrán muchos ramos de flores el día en que dejen este mundo. Todo lo contrario, se abrirán botellas de cava para celebrarlo. Por eso, los empleados que estén bajo estas fieras humanas, deben asumir que se trata de un tipo de deformación psicológica que va en contra de todas las reglas que hoy se enseñan en las escuelas de negocios.
¿Cómo reaccionar?
Todo depende del grado de intoxicación que sufra uno con estos jefes.
Jefe irónico: son jefes que no dicen las cosas a gritos sino que emplean las sutilezas del lenguaje para humillar a los demás. Todo se basa en preguntas o comentarios. Esta es una recopilación de sus frases tóxicas: "Como siempre, razonas muy mal"; "¿No eres capaz de dar más de ti?"; "A veces me pregunto cómo entraste en esta empresa".
Respuesta: se puede responder a la ironía con la ironía. Para muchos de esos jefes, esa forma de hablar forma parte de su frustración profesional de modo que se sorprenden cuando alguien les aplica la misma medicina. "¿Razonar mal? ¿Es que alguien piensa en esta empresa?"; "Puedo dar mucho más de mí pero es una cuestión de que alguien me estimule"; "En esta empresa se entra de dos maneras: por la puerta y a dedo".
Jefe insultante: muy fácil de captar porque siempre tiene un insulto en la boca: los demás son estúpidos, inútiles, lentos, vagos, manazas o ignorantes. Piensa que está rodeado de tontos e ineptos, y que si no fuera por él, la empresa se iría a pique.
Respuesta: estos jefes siempre cometen un error y lo suelen hacer por mail. Basta reunir una buena colección de correos electrónicos y presentarlos al departamento de recursos humanos, o al comité de empresa. Determinadas frases insultantes pueden ser inconstitucionales. Un buen toque a tiempo resuelve muchos disgustos.
Jefe egoísta: es el que pone trampas a sus equipos para destacar él mismo ante otros jefes. Se apropia del trabajo de los demás. Oculta información. Siempre se guarda una carta para demostrar que sabe más que nadie. Evita que alguien le haga sombra.
Respuesta: los empleados deben demostrar estar unidos ante este jefe porque de lo contrario, imitarle solo trae disgustos para todos. La única forma de triunfar es aprovechar cualquier oportunidad para desvelar su egoísmo, y destapar su actitud ante otros jefes. Como por ejemplo, no darle toda la información que necesita (pero no lo sabe) y esperar a que meta la pata ante los superiores.
Jefe Darth Vader: es la encarnación del mal absoluto. Insulta, agrede, toma decisiones erróneas, culpa a su equipo, les hace trabajar más de lo estipulado, habla mal de ellos ante otros jefes. Pero sabe esconder su ineptitud. Es una persona muy inteligente, y siempre tiene recursos para salvarse. No se le puede mover del sitio y los jefes superiores le van a mantener de por vida, ya que, o no se han enterado, o les encantan los resultados obtenidos.
Respuesta: había una persona así en una multinacional suiza. Los trabajadores, hartos de tanta humillación, abrieron un blog y se dedicaron a airear los trapos sucios. El blog se volvió muy popular y hasta salió en la prensa. La empresa echó a la calle a este jefe porque no podía soportar la mala imagen que estaba ofreciendo. Humanamente no puede aguantarse
Y es que, un empleado puede aguantar a un jefe de este carácter hasta cierto punto. Cuando se entra en el territorio de la humillación perversa, de la agresión, el empleado debe reaccionar y no arrepentirse de esta decisión. Denunciarle ante el comité de empresa, ante el director de Recursos Humanos o ante los tribunales. Hoy más que nunca, una denuncia por acoso, por mobbing o por cualquier otro motivo laboral, puede enviar a cualquier jefe al paredón.
Otra salida, no muy buena en estos tiempos, es cambiar de empresa. Si tienes esa oportunidad, hazlo. Pero antes de irte, acude al despacho del jefe superior y denuncia al jefe que te ha hecho la vida imposible. Así empiezas a minar la confianza en esta persona. Funciona. A medio plazo, lo despiden.
Por: Carlos Salas
Fuente: El Rincón de Carlos Salas

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