domingo, 29 de agosto de 2010

Investigar y desarrollar productos es caro. Dejar que los clientes lo hagan por usted es gratis

¿Para qué invertir millones en laboratorios de investigación y desarrollo si pueden obtenerse los mismos resultados por unos pocos dólares?
¿Alguna vez oyó hablar del "rodeo kayaking"? Este deporte extremo, nacido a fines de los '60, hoy tiene miles de adictos que no temen romperse el cuello subiéndose a kayaks para ejecutar acrobacias en aguas peligrosas.
Además, este deporte es digno de un case-study de Harvard por su peculiar proceso de innovación de productos.
Según el artículo de Harvard Business School, How Kayak Users Built a New Industry, el mercado del "rodeo kayaking" es un gran ejemplo de cómo, en algunos casos, no es la empresa sino el usuario el verdadero (o quizá único) innovador.
Desde los surgimientos de la industria del "rodeo kayak" en los románticos '60, los procesos de innovación se han producido de la siguiente manera:
1) Un usuario compra un producto estándar que no lo satisface plenamente. Entonces, él mismo le aplica una serie de modificaciones de estructura y diseño para obtener un kayak personalizado.
2) La noticia se difunde por la comunidad. Minutos antes de echarse sobre las aguas rápidas, un cliente le comenta a otro: "¿Viste el kayak nuevo de Enrique? Le aplicó algunos cambios para mejorar la estabilidad. Yo voy a hacer lo mismo con el mío".
3) Tras la innovación inicial, el resto de los usuarios siguen modificando y perfeccionando el producto. Para ellos, la innovación no es un negocio sino un pasatiempo que les permite optimizar el kayak para sus propias necesidades y, al mismo tiempo, ganar prestigio en la comunidad.
4) Las empresas, de buenos reflejos, toman nota de las nuevas características que están eligiendo los clientes. Y, finalmente, las incorporan en su producto estándar.
¿Lo mejor de todo? ¡Los usuarios innovan gratis! Ellos dedican largas horas a hacer gratuitamente lo mismo que los muy bien pagos desarrolladores corporativos. De esta forma, la compañía tiene a miles de investigadores voluntarios a lo largo y ancho del mundo.
¿Puede este esquema de innovación funcionar en otras industrias? En buena medida, advierte el estudio de Harvard, el mercado del "rodeo kayaking" es muy particular.
Se trata de un grupo cerrado de adeptos que hacen del deporte una religión. En otras industrias, es improbable que un cliente dedique horas de ocio a la investigación con la única esperanza de adaptar el producto a sus necesidades y ganar prestigio en la comunidad.
Sin embargo, hasta un cierto punto, cualquier empresa puede inspirarse en el ejemplo de esta peculiar industria. En todos los mercados existen clientes innovadores. Si ellos no desarrollan el producto, al menos pueden brindar una buena idea que dispare una investigación de la empresa.
Nuestra época de internet y comunicaciones globales en tiempo real nos ofrece las herramientas perfectas para mantener una supervisión constante sobre lo que se está "cocinando" entre los clientes.
Si usted tiene la suerte de encontrarse en un mercado como el de los kayaks, no lo dude ni por un instante. Ponga todos los esfuerzos en los canales de comunicación con los clientes. ¿Por qué no abrir un blog donde los usuarios innovadores puedan "fanfarronear" de sus inventos?
Costo de implementación y administración de un blog: unos pocos dólares.
Costo de un departamento de desarrollo e investigación: muchos miles de dólares. Haga las cuentas...
Fuente: Materiabiz

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