martes, 24 de agosto de 2010

Negocio de la hiperestimulación, Máster para Bebés

O cómo conseguir que su niño sea el más listo.
Una docena de franquicias internacionales han desembarcado en España. Es un nuevo nicho de mercado. Hablar de cifras es prematuro, pero la periodista Pamela Paul, en su libro Parenting, Inc., sobre los costes de la paternidad, estima que el gasto anual por niño en Estados Unidos se ha duplicado desde 1958. En España, los críos absorben el 60 por ciento del gasto familiar. El coste anual en educación, juguetes y ocio oscila entre 2.940 y 10.400 euros en los países ricos.
Comunicación por signos antes de aprender a decir `mamá´, clases de inglés a partir de los tres meses, `mates´ desde los dos años… Bienvenidos al mundo de la estimulación temprana. ¿Sirve para algo o es sólo una moda que maquilla las carencias del sistema educativo? ¿Puede determinar el futuro profesional de nuestros hijos o hemos caído en la última trampa de la industria de servicios a la paternidad? El debate no ha hecho más que empezar.
Los padres se enfrentan a un dilema nuevo en nuestro país. Si hasta hace poco la gran disyuntiva era si matriculaban a sus hijos en un colegio público o privado, ahora tienen que tomar decisiones mucho antes.
¿Llevamos al niño a una guardería o a un centro de estimulación temprana? ¿A qué edad? La respuesta suele ser histérica: ¡cuanto antes! ¿Y qué tipo de centro? Porque la oferta se ha multiplicado hasta alcanzar una sofisticación que despista al más pintado. ¿Método Doman? ¿Sistema Gardner de inteligencias múltiples? ¿Baby signing de comunicación no verbal? ¿Kumon para las matemáticas? ¿Música según el método Suzuki o Tomatis? ¿Inglés con Helen Doron o Jolly Phonics? Sin contar los extras: natación, mandarín, entornos lúdicos en Gymboree... Incluso hay clases de cocina para criaturas que todavía se alimentan de potitos. ¡Y qué decir del MBA para niños de tres años, con lecciones de economía y administración de empresas, a 2.000 euros la matrícula! Menos mal que, de momento, sólo se imparte en China...
Una de las cuestiones clave en la estimulación infantil está en cuándo empezar con la lectura. Unos defienden que se enseñe a los bebés, otros que es contraproducente empezar antes de los seis años. En realidad, no están hablando de lo mismo. Existen dos métodos básicos de aprendizaje. El más conocido es el silábico (el de la aliteración «mi mamá me mima» que se aprende con la cartilla). Requiere una organización espacial y que el niño tenga muy claros los conceptos de izquierda y derecha, una función en la que no se suele adquirir destreza hasta los seis o siete años. Es el que se enseña en el colegio. El problema es que se presiona a los maestros para que enseñen el método silábico desde los tres o cuatro años. Un estudio de la Universidad de Cambridge lo desaconseja y pone como ejemplo a Finlandia, el país que ocupa los primeros puestos en habilidades lectoras, matemáticas y científicas. El cole empieza a los siete años. Antes, los niños se dedican a… jugar.
Programa My Smart Hands, signos antes que palabras
Escuela Kumon, Matemáticas a los dos años
Sistema Helen Doron, Aprender inglés de oído
Método Shinichi Suzuki, Bebé al violín
Por: Carlos Manuel Sánchez
Fuente: XLSemanal

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