jueves, 9 de diciembre de 2010

El liderazgo centrado es el único modelo que triunfará en el siglo XXI


El liderazgo o la capacidad para asumir responsabilidades y retos no distinguen de sexos aunque indiscutiblemente cada persona aporte una serie de cualidades o capacidades propias de su valía, bagaje o personalidad aplicable tanto a mujeres como hombres”. Éstas son palabras de Elena Dinesen, directora de RRHH de Microsoft, recogidas en el libro “1.058 preguntas a mujeres de éxito” de Rubén Fernández-Costa y Rocío Puerta.

“1.058 preguntas a mujeres de éxito” es un libro-proyecto en el que han participado más de cincuenta personas. Una recopilación de entrevistas, testimonios y reflexiones de mujeres (y hombres) que se han posicionado como líderes en los ámbitos empresarial, literario o deportivo. Rubén Fernández-Costa, periodista, cree que “sigue haciendo falta hablar de la mujer en el mundo laboral. Las estadísticas siguen siendo claras: en las compañías del IBEX-35 sólo un 8% de los cargos directivos están en manos de mujeres”. Recuerda que no hace tanto que las mujeres tienen esta capacidad laboral tan desarrollada y que tan sólo desde 1977 pueden trabajar fuera de sus hogares sin pedir permiso a sus parejas. Por lo tanto, este libro contiene entrevistas a “mujeres que tienen un potencial empresarial muy desarrollado”. Todas ellas españolas, han conseguido (dentro de un mundo de hombres) alcanzar la dirección y colocarse en un lugar “a priori difícil”, añade.

Rocío Puerta, coordinadora y mecenas del proyecto, nos lanza una reflexión muy importante. Es verdad que los puestos de dirección están en su gran mayoría ocupados por hombres, pero también es una realidad que el 60% de los recién licenciados en nuestro país son mujeres. “¿Qué pasa entonces cuando la mujer deja la universidad y se incorpora al mercado laboral? Hay una serie de barreras que a veces nos las ponemos nosotras mismas y, en otras ocasiones, que proceden de la misma empresa”, analiza. Para ella, las mujeres “tienden a tener una conexión más fuerte consigo mismas y tienen mayor nivel de madurez para saber que el trabajo es importante, pero no más que otras cosas”.

En esta misma línea, Rubén Fernández-Costa recuerda que una de las entrevistadas cita en el libro que “hay que venir conciliado de casa”. Cuando ambos autores hablan de conciliación, remarcan que no se trata sólo de cuidar a los hijos sino “a padres mayores, enfermos, incluso conciliar con hobbies o sueños personales”.

Ni masculino ni femenindo: liderazgo centrado
El resultado de esta serie de entrevistas es una herramienta especialmente útil para cualquier joven que comience su vida laboral o para cualquiera que desee analizar o reconstruir su carrera. Todas esas personas contribuyen a la creación de un nuevo modelo de liderazgo centrado. “No se habla de liderazgo masculino ni femenino, sino del liderazgo central”, señala Rubén. Según el periodista “no se trata de una opción, sino del único modelo de liderazgo que triunfará en el siglo XXI”.

La conclusión de este libro es que, a día de hoy, hablar de liderazgo femenino es obsoleto. Actualmente, se deben tomar las características masculinas y las femeninas y crear ese liderazgo centrado. “Hay que cumplir con un nivel bueno de conexión con uno mismo, con el equipo y con toda la empresa y, a la vez, ser inspirador para los demás”, propone Rubén.

El futuro también pasa por el replanteamiento de las carreras dentro de las compañías. Rocío Puerta nos explica que en empresas de Estados Unidos ya han dejado de lado la promoción vertical y crean trayectorias a medida. “Hay una planificación a largo plazo con el empleado. Se hace una reunión con él y se mira qué plan futuro personal tiene y se diseñan carreras a medida”, añade. Una empresa de referencia en este sentido es Deloitte, que ha llegado a customizar la carrera de sus empleados. Esta nueva visión, inviable a día de hoy en España, “exige un alto grado de madurez por parte de ambas partes, tanto por parte del trabajador como de la empresa”.

Para finalizar esta entrevista, Rocío Puerta se muestra orgullosa de esta obra ya que “hace diez años igual no hubiéramos podido hablar con tantas mujeres con cargos tan potentes en empresas tan importantes. Por eso, considero que es una manera de decir que vamos por el buen camino”. Para Rubén el título del libro “da a entender que son muchas las preguntas que aún quedan por hacerse; y que ya hay mujeres que las pueden contestar”.

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