lunes, 20 de diciembre de 2010

La clase creativa y su imparable ascenso

Las grandes ciudades europeas pugnan entre sí por atrapar a los profesionales más innovadores y reforzar así su economía
 
Por: Lidia Conde
 
Creatividad es la nueva clave económica. Lo creativo vende. Siendo creativo se llega. Las profesiones creativas están de moda. Y, las ciudades europeas más creativas -Londres, Hamburgo, Stuttgart, Múnich, Berlín- compiten ya entre sí por atraer a esta nueva clase social, pues genera impulsos económicos y marca tendencias.

La capital mediática alemana, Hamburgo, se autodefine como 'ciudad creativa en la que las buenas ideas se sienten en casa'. Fráncfort y Stuttgart se congratulan de disponer de un porcentaje de población activa en este nuevo sector superior al 50%. Según los expertos, el ascenso de esta élite cultural y económica marcará el futuro del trabajo: con un 20% de profesionales independientes, un 40% de freelance vinculados establemente a las empresas y un 40% de empleados clásicos.

'Es la cualificación clave del siglo XXI', dice Matthias Horx, investigador alemán de macrotendencias. 'Y no una cualidad que podamos atribuir a un grupo profesional: desde el carpintero hasta el limpiabotas pueden tener inventiva'. Pero, 'esa movilidad es también física; por lo que el futuro personal es cada vez más incierto' advierte Thomas Beyerle, analista jefe de DEGI, la sociedad inmobiliaria de Allianz y el Dresdner Bank. 'Tres, cuatro profesiones en la vida. Entre cinco y seis empresas para las que se trabajará simultáneamente. Ésa será, ¡es ya!, la realidad.'

El futuro económico de las regiones lo pauta esta flamante clase social, opina el teórico del desarrollo urbano Richard Florida, autor de The Rise of the Creative Class. Su tesis: la creatividad se ha convertido en el gran factor de éxito económico. Los nuevos elegidos (artistas, diseñadores, expertos en medios de comunicación, ingenieros, abogados, empresarios y científicos mediáticos, y especialistas en telecomunicaciones, cuyo medio de producción es la creatividad en todas sus formas) generan riqueza. Por lo que la economía opta por establecerse en las ciudades del nuevo estatus dominante, que a su vez se instala en los grandes polos de las tres tes: tecnología, talento y tolerancia. Para el economista estadounidense, los países del capital creativo son Australia, Canadá, Nueva Zelanda, Países Escandinavos y Gran Bretaña. Para Beyerle, las ciudades europeas más cool se emplazan hoy en Escandinavia, Gran Bretaña (Londres) y España (Barcelona). Sociedades abiertas, con centros universitarios y de investigación importantes que atraen a personas cualificadas y a la industria innovadora. 'Sé tu mismo, persigue tu visión' es su lema.

Según un estudio de la Comisión Europea sobre la relevancia de la economía de la creatividad, la UE ocupa a seis millones de profesionales que mueven 654.000 millones de euros al año (2,6% del PIB). Un buen ejemplo de biotop creativo es Londres, cuya economía creativa crece al 5% anual. En la capital británica, con ciudadanos procedentes de 200 países diferentes, el 66% de los inmuebles de precio superior a los 2,7 millones de euros pertenece a un extranjero.

Otro ejemplo es Hamburgo que se autodefine como metrópoli intelectual. Editores, diseñadores, periodistas, empresarios, músicos y abogados viven aquí. Es la capital mediática alemana, con 12.000 empresas de comunicación, a las que se suman otras 5.000 de telecomunicaciones. En ellas trabajan 130.000 personas (sin contar los profesionales freelance). Hamburgo es la sede de 9.259 agencias de publicidad, con 17.000 creativos. Esta nueva clase social es su gran lujo y los políticos de la ciudad traducen la teoría del capital creativo de Florida en inversiones en infraestructuras culturales y de ocio.

De ahí, el entusiasmo por el nuevo símbolo de la ciudad, la Elbphilharmonie, una obra de 110 metros de altura sobre el puerto que se concluirá en un par de años. La filarmónica será el corazón cultural del nuevo barrio del puerto (Hafencity), en el que vivirán 12.000 personas y estarán empleadas otras 14.000. El responsable de la acústica del barco de oro es una estrella del ramo: Yasuhisa Toyota.

La única filial estadounidense de Miami Ad School en Europa está en Hamburgo. Para Niklas Frings-Rupp, jefe de esta academia de publicidad que forma profesionales para las grandes agencias internacionales, la explicación es que la ciudad hanseática es céntrica y barata (o por lo menos mucho menos cara que Londres). Además, sus estudiantes -procedentes de 25 países del mundo- y sus profesores se pueden mover en ella en inglés; lo que es más difícil en países como Francia o Italia. Y cuenta con muchos especialistas porque algunos de los mejores publicistas europeos viven aquí.

¿Todos creativos? Para el investigador de futuro Matthias Horx, las dos grandes tendencias de los próximos decenios serán: las formas de trabajo flexible y el ascenso de la clase creativa. Pero el precursor de esta nueva élite, Richard Florida, apunta el riesgo de que se produzca una brecha entre ésta y el resto de la sociedad, y advierte que el gran dilema de la nueva era será la concentración geográfica de las personas con talento, altamente cualificadas y preparadas.

Por su parte, Thomas Beyerle opina que lo de convertirse en ciudad creativa no se puede planear porque es un proceso 'bastante casual y sujeto a modas de entre 5 y 10 años, y a este tipo de gente no se les puede importar.' No obstante, Beyerle está a favor de inversiones en proyectos urbanos claves y menciona el impacto del Guggenheim para Bilbao y de los Juegos Olímpicos del 92 para Barcelona.

Uno de los grandes reproches a las tesis de Florida es que las supuestas ciudades creativas son metrópolis efímeras, atractivas para turistas y nómadas ricos, pero no para las clases medias, los ciudadanos comunes y las familias con niños pequeños. Según Florida, en EE. UU, el 30% de la población activa pertenece a este grupo social, un porcentaje superior al de la clase trabajadora. En Alemania, sería del 18%. Pero, según Matthias Horx, es el único grupo de población con excelentes perspectivas. 'La clase creativa puede ganar muchísimo dinero. Pero, y eso es lo nuevo, puede alcanzar una elevada calidad de vida con poco dinero. En este sentido, rompe con el concepto tradicional de bienestar vinculado riqueza'.

En cualquier caso, los expertos coinciden en que este nuevo modelo social es el prototipo que está marcando la pauta de las nuevas formas de trabajo. 'Mientras en la vieja era industrial se nos pagaba por hacer lo que se nos decía, en la economía global del conocimiento se premia la responsabilidad, el aprendizaje y el espíritu crítico', añade Horx. Lo que importa es la capacidad de crear e innovar. La clave futura es estar orgulloso del trabajo que se realiza, disfrutar aprendiendo y tener curiosidad por lo complejo. Para Horx, es como una utopía que se hace realidad. 'Aunque, como todas las utopías, requiera un duro trabajo.'

¿Todos empresarios? ¿Todos artistas? No todo el mundo es bohemio, artista o literato. No todo el mundo tiene mentalidad empresaria. La nueva era introduce más incertidumbres respecto al futuro. ¿Se constata, ya? 'Claramente', responde Beyerle. 'Debido a esa movilidad, observamos por ejemplo cómo se retrasa la edad media de adquisición de las primeras viviendas cada año.'

Los nómadas del siglo XXI

'Flipar es un trabajo duro', afirma John Lasseter, jefe creativo de Pixar y Walt Disney. También Niklas Frings-Rupp, jefe de la filial estadounidense de Miami Ad School en Hamburgo, dice que su profesión no es una fiesta: cada vez resulta más difícil ser escuchado porque la publicidad se ha vuelto muy agresiva. Las nuevas formas de trabajo conceden mayor autonomía, pero no son menos duras. Tres, cuatro profesiones en la vida. De cinco a seis contratos de trabajo simultáneamente. Ésa es ya la realidad. Son los nuevos nómadas del mundo laboral. También llamados mobile professionals o empleados just in time, porque se les contrata para intervenir en proyectos concretos. Trabajan en casa, en los despachos de sus clientes, o en oficinas ready to use -espacios alquilados temporalmente por empresas para conducir negocios a distancia-. Desarrollan proyectos con equipos internacionales en unidades administrativas (de proveedores globales de oficinas), lejos de la sede de sus empresas. Son ingenieros, consultores, creativos o especialistas informáticos.

Fuente: Cinco Días

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