jueves, 15 de septiembre de 2011

¿Cómo es la persona que esta dentro de un directivo exitoso?

Experiencia, conocimientos del sector y formación actualizada son valores indicativos de cómo puede ser el perfil de un profesional, pero por sí mismos no son garantía de que su carrera vaya a ser, o haya sido hasta el momento, exitosa. Tras haber explorado las huellas de la excelencia en la estructura de la carrera de un directivo, nos tenemos que centrar en las personas.

Los rasgos a los que se necesitan van más allá de la compostura, el don de gentes y la capacidad de liderazgo que normalmente se exigen desde las compañías, para adentrarse en el territorio de las emociones. Y es ahí donde se pueden establecer diferencias entre un directivo simplemente adecuado y uno excelente. El primer aspecto, que, en gran medida, determinará el resto de los rasgos es el conocimiento de uno mismo. De este modo, el directivo puede exprimir todo el jugo de sus puntos fuertes y no dejarse minar por los débiles. Tienen un buen conocimiento y aceptación de sí mismos y sus capacidades, que tratan de explotar al máximo y de aplicarlas a las oportunidades que identifican. Consecuencia también de este autoconocimiento es que no necesitan del reconocimiento constante por parte de los demás.
En la forma de trabajar también se adivina si un directivo puede rozar la excelencia desde su puesto. Curioso, perseverante y flexible, este ejecutivo demuestra con su actitud profesional que está hecho para liderar un equipo y trabajar con y junto a él. Están dotados de un acusado liderazgo o capacidad de influir en los demás, comunicarse con otros y trabajar eficazmente con ellos, fomentando un clima abierto. Las habilidades comunicativas son también un rasgo definitorio. Estos líderes saben entender y sentir lo que sienten los otros, además de comunicar sentimientos y opiniones con eficacia.

Pero como no todo son situaciones favorables, el profesional que quiera alcanzar el éxito debe saber enfrentarse a las adversidades. No buscan por sí mismos este tipo de experiencias pero no las rehúyen, sino que las abordan y resuelven. El aplomo y la visión estratégica a largo plazo son sus llaves para conseguirlo.


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