sábado, 17 de septiembre de 2011

La teoría de las necesidades adquiridas de McClellan

Esta teoría está basada, primero en la noción de que nuestras necesidades inherentes se adquieren a medida que vivimos nuestras vidas. Es decir, está basada en el aprendizaje a través de las experiencias que vivimos nuestras vidas. Es decir, está basada en el aprendizaje a través de las experiencias de la vida. Por eso se basan en la reacción a los estímulos del entorno externo de la que se derivan las necesidades adquiridas. Para McClellan existen esencialmente tres necesidades, logro, afiliación y poder. Éstas se prueban utilizando el Thematic Apperceptión Test (TAT), el cual es básicamente un test en el que se utilizan imágenes. Los encuestados inventan historias mientras contemplan una o varias imágenes ambiguas, a partir de lo cual la evaluación de los que se ha escrito, proporciona un análisis de las calificaciones atribuidas a cada una de las tres necesidades identificadas.


Los directivos necesitan ser conscientes de la inclinación dada a cada una de esas tres necesidades, ya que proporciona parte de la base para su uso y eficacia en una organización o grupo. Por ejemplo, un directivo con unas grandes necesidades de logro no necesariamente puede centrarse en el desarrollo del mismo sentimiento en sus subordinados. El individuo puede concentrarse probablemente en sus propias tareas y logros. Estos son vistos como tomadores moderados de riesgo, debido a que necesitan desafíos para darles el sentimiento de logro. Sin embargo, no se comprometen con los retos extremos debido al alto riesgo de fracaso. Las personas que son capaces de lograr grandes objetivos son útiles en las situaciones que requieren creatividad e innovación. Los individuos con un alto sentimiento de asociación tienden a comunicarse más eficazmente con otros, y consecuentemente favorecen las tareas que requieren el desarrollo de mantenimiento de relaciones. Esto podría darse en un entorno de formación o enseñanza.


Las personas con una alta orientación hacia el poder han desarrollado el deseo de influir y controlar a otras personas y situaciones. En este sentido McClellan diferencia entre la necesidad de poder individual y organizativo. Los mejores directivos son personas que tienen una gran necesidad de poder organizativo y, por tanto, anteponen las necesidades de la organización. Probablemente estos individuos querrán organizar el trabajo de otras personas y controlarán recursos y procesos.


Steers y Porter (1987) indicaron que un directivo con éxito tiene una necesidad de poder organizativo entre moderada y alta y una necesidad moderada de logro y, al menos, una mínima necesidad de asociación. Esto contradice gran parte de los principios de gestión, en los que la asociación es casi un requisito constante en las organizaciones, a cualquier nivel, y en los que el poder individual proporciona a los mandos intermedios y altos la capacidad para controlar las partes de la organización de as que son responsables. 

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