miércoles, 30 de noviembre de 2011

10 Cosas que debes evitar hacer, para ser un buen jefe

10 Cosas que debes evitar hacer, para ser un buen jefe
1. No es un buen jefe el que no se preocupa de que su gente aprenda, ni comparte lo que aprende.

2. No es un buen jefe el que nunca tiene tiempo para reconocer, apercibir o simplemente valor el trabajo realizado con la gente de sus equipos.

3. No es un buen jefe el que contagia el pensamiento menor, cortoplacista, descontextualizado.

4. No es un buen jefe el que no mide nunca, traza siempre objetivos difusos.

5. No es un buen jefe el que no comparte los éxitos y carga los muertos a sus subordinados, el que no da la cara por su gente. El que no arriesga, el que no innova y el que solamente arriesga externalizando la responsabilidad.

6. No es un buen jefe el que no construye equipos, el que solamente agiganta su ego.

7. No es un buen jefe el que no se rodea de gente más preparada que él mismo y luego se queja.

8. No es un buen jefe el que no sabe gestionar emociones, tampoco es un buen jefe el que lo mezcla todo, trabajo y vida privada.

9. No es un buen jefe el que toma decisiones sinuosas, que son más parte del problema que de la solución y encima, lo cuenta mal.

10. No es un buen jefe el que no escucha, al que la soberbia le impide aprender que el mundo da muchas vueltas y que ser jefe es una circunstancia.

lunes, 28 de noviembre de 2011

Consigue al mejor inversor

Seguramente, el hecho de buscar a un inversor será una de las tareas más complicadas del emprendedor. No sólo por encontrar una financiación, sino por cómo cuidarla a medida que el proyecto avanza, teniendo en cuenta que “jugamos” con el dinero de una persona que apenas conocemos.

Por ese motivo no sólo debemos convencer a un desconocido para que nos cambie su dinero por nuestra idea, sino que debemos crear un vinculo amistoso de manera férrea en la comunicación para que nuestro proyecto no se vea diezmado por como nos llevamos con el inversor.

Vamos a convencer

Una de las partes más importantes, a mi parecer, es el tiempo. El igual que en los exámenes de bachillerato no debemos dar más información que la justa y necesaria, de manera clara, directa y haciendo que el lector, en este caso, el inversor, no se aburra y decida oír otras ideas. La idea no es lo importante para el inversor, sino el proyecto y lo que se podrá conseguir con ello; él quiere generar dinero no ver crecer una idea de manera romántica.

Personalmente siempre premio la positividad en todos los aspecto, por ese motivo, creo que es muy importante empezar a vender nuestra idea mostrando las soluciones que da y no los problemas que podría reparar. Esta positividad sirve de poco si usamos estrictamente una jerga demasiado cerrada. La persona que nos escucha tiene que entender todo lo que le decimos, y muchas veces, hay que darle la información masticada y de manera muy simple.

Se fiel a la realidad, habla del público a conquistar, de la competencia, de como podemos llegar hasta nuestro público. Y si no existe un público a quien mostrarle nuestra solución, debemos hablar de cómo crear ese público, de cómo generar esa idea y de qué haremos para generar la necesidad de tener nuestro producto final.

Si nuestro inversor quiere ver el business plan, no querrá leer más de diez páginas. El secreto para hacerlo sencillo y asequible es que sean como las frases en inglés: cortas y directas. No decoremos la frase con hipótesis, arrumacos verbales o historias hipotéticas. Debe ser rápido y asequible.

Cuando nos pregunten por los gastos que estimamos tener no debemos olvidar temas como licencias de software, dietas o mobiliario. Es importante hacer ver desde este campo que nos estamos comprometiendo nosotros con nuestro equipo, y como humanos que son tienen necesidades. Mostrar al inversor que una parte importante de nuestra dirección del proyecto es cuidar a quienes nos rodean dotándoles de bienestar.

La seguridad en el acuerdo debe estar planteada desde el comienzo. Existen pactos de socios y soluciones de seguridad jurídica. Esto no sólo nos sirve para para dejar claro nuestra postura sino para cubrirnos las espaldas y para mostrar que creemos en lo que hacemos. Muchos inversores no están de acuerdo con este apunte, pero la experiencia dicta que es mejor ser si

viernes, 25 de noviembre de 2011

Tres formas de recuperarse después de meter la pata

Tres formas de recuperarse después de meter la pata
En algún momento, todo líder necesitará disculparse por un error. He aquí tres medidas que puede tomar cuando le toque a usted:

Admita el error. Reconocerlo acelera el proceso de recuperación. Si bien es tentador eludir la responsabilidad o escabullirse, eso sólo empeora las cosas.

Intente reírse de sí mismo. Si es apropiado, hágalo. Hacer bromas da a las otras personas permiso para hacer lo mismo. Después de todo, nadie quiere líderes que se tomen demasiado en serio.

Reenmarque la conversación. Las personas querrán hablar eternamente sobre el error. Reconozca que metió la pata, pero reenfoque la conversación hacia lo que más importa: seguir adelante.


Este Tip of the Day fue adaptado de "How to Recover from a Blunder" por Dorie Clark.

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Como gestionar reuniones eficaces

Como gestionar reuniones eficaces
Hay empresas que dominan el proceso de gestionar reuniones. En otras, las cuestiones acerca de la productividad de las reuniones son batallas que se dan por perdidas. Los malos hábitos, muchas veces por desconocimiento o por falta de “cultura de empresa”, provocan que se pierda tiempo y se dediquen más recursos de los necesarios cada vez que se trata un tema en común.

Si le llamamos a las cosas por su nombre, cuando se gestiona mal una reunión, se produce un despilfarro, es decir, estamos dedicando más recursos de los necesarios a una actividad que no genera ningún tipo de valor para el cliente. Si ahorramos costes en otras áreas ¿A qué estamos esperando para ponerle remedio al tema de las reuniones?


Un proceso de gestión de reuniones para dominarlos a todos

Es muy típico ver que en una empresa las reuniones se gestionan de diferente manera, en función de la persona que la convoque, del departamento en el que tenga origen o… del día que haga. A veces ya ni se sabe. Además, muchas empresas disponen de herramientas para soportar la gestión de las reuniones (calendarios, grupos de trabajo, espacios compartidos…) pero no apenas se usan o no se les saca todo el partido que pueden ofrecer. Algo falla cuando esto sucede.

Para gestionar reuniones, se necesita un establecer un proceso. Nada de que cada uno vaya por libre, nada de que se haga sin control: todos a una y siguiendo el mismo procedimiento. Las ventajas de disponer de un proceso de gestión de reuniones son muchas, como por ejemplo:

La gente puede aprovechar mejor su tiempo, evitando perderlo en esperas o dedicarle más del necesario a los asuntos que haya que tratar en común.
Se gestionan mejor los recursos de trabajo, como por ejemplo, salas de reuniones o equipos.
Se gestiona mejor la información, por ejemplo, estableciendo que se use como soporte un espacio de trabajo compartido (se evitan los problemas de las versiones de los documentos, se envía a todo el mundo a tiempo,…).
Es posible saber cuánto cuesta una reunión e imputar el coste a un proyecto o a una línea de negocio.
Permite saber qué hay que hacer en todo momento y qué decisiones hay que tomar en cada reunión.
Se puede consultar lo que se ha decidido en una reunión que ha tenido lugar en el pasado: decisiones y acuerdos adoptados, responsables de las tareas que pudieran haber surgido, plazos de ejecución de trabajos, entre otros.



Una breve reunión que es una herramienta de gran impacto

En una pyme en la que tuve la suerte de trabajar hace años, todos los días se reunían los responsables de cada célula de trabajo a las 10:15 horas. El director industrial, los 4 jefes de cada célula, los 4 ingenieros de proceso y los coordinadores, eran fijos a las 10:15 en la sala de reuniones habilitada para ello a pie de planta. A veces, iba más gente de otras áreas, en función de la situación. Todos estábamos de pie y en el suelo estaba marcada nuestra posición, todos alrededor del líder.

En esta breve reunión, de entre 15 minutos y media hora (no más), repasábamos los resultados de producción del día anterior y comentábamos los problemas que habían surgido si no se había alcanzado el objetivo esperado, así como las medidas implantadas para retomar el buen camino. Si el tema estaba controlado, se pasaba al área siguiente, de lo contrario, se abría una nueva vía de trabajo pero a continuación de la reunión diaria, con las personas que fuera necesario.

Era una potente herramienta, tanto para perseguir los objetivos individuales de cada célula, como para la coordinación de los diferentes equipos que allí trabajábamos y perseguir objetivos globales. Nos hacía ver a todos los allí presentes cómo iban las cosas en nuestra área y en las demás, pudiendo colaborar compañeros que tenían dificultades en células diferentes. Servía además para tener visión global de la empresa, para “hacer equipo”, para no dormirse en los laureles o para aprender del trabajo de los demás.

En ninguna otra empresa he visto que se haga esta reunión diaria de coordinación. Una pena porque resulta una gran herramienta y porque esta inversión de quince minutos o media hora todos los días, tiene un impacto muy positivo en la organización. No vale la excusa de que no hay tiempo, son sólo unos minutos al día. Eso sí, luego se pierden horas escribiendo y leyendo largos emails con copia hasta el hombre del kiosko que vende pipas en la esquina o haciendo powerpoints que explican con letra de tamaño 8 hasta la teoría de la relatividad.

lunes, 21 de noviembre de 2011

Éxito con el cliente: Visualiza el éxito no el fracaso

Cuando nos enfrentamos con un cliente, bien por nuestra inexperiencia, bien por nuestra forma de ser, muchas veces nos sentimos nerviosos por temor a no triunfar en dicho encuentro. Los expertos del mundo de la psicología y la sociología nos advierten que es ahí dónde está nuestro error. Ante un acontecimiento importante como es defender nuestro proyecto delante de un cliente no debemos de antemano generarnos estrés y malestar. En este sentido, los expertos recomiendan la técnica de la visualización: una técnica muy eficaz para afrontar este tipo de situaciones y que paso a continuación a explicaros con un ejemplo.

Imaginaremos que al día siguiente tenemos una reunión con un cliente. En ese momento y utilizando la técnica de la visualización nos figuraremos qué sentimos, cómo actuamos y qué es lo que pensamos. Así, en primer lugar nos relajamos y pensamos en nuestro despertar y nuestras sensaciones de la ducha, nuestro café diario, lo bien que nos sienta el traje que preparamos para dicho día; etc. Después sentiremos nuestro camino hacia el trabajo, los sonidos, olores e imágenes que podemos sentir en este trayecto. Una vez en la empresa, pensaremos en cómo cuando ya tengamos toda la documentación preparada, aparecerá nuestro cliente y nos imaginaremos respondiéndole a todas y cada una de sus preguntas de una forma satisfactoria y cómodamente. De este modo iremos pensado en cuáles son las preguntas que nos puede formular.

Todo esto permitirá que la situación ya no nos parezca nueva. El ejercicio de visualización nos permitirá familiarizarnos con los distintos escenarios creados en nuestra mente, diferentes situaciones y las posibles respuestas para conseguir el éxito que nos proponemos.
Cuando terminemos el ejercicio ganaremos en autoconfianza y nos sentiremos preparados para afrontar las distintas adversidades que puedan surgir en nuestro futuro encuentro.

Para nosotros, cuando la situación se de realmente ya no nos parecerá algo nuevo, sino familiar y nos sintamos cómodos y seguros de poder salir airosos y con éxito de cualquier situación que se nos presente.


Consejo: de cara a un cliente no podemos perder los nervios sino mantener un humor constante y no ponerse nervioso si no se consiguen los objetivos, ya que esta ansiedad no te permite trabajar bien. Como decía Aristóteles “en el término medio está la virtud”.
Clave: cuando visualices, hazlo siempre en positivo, nunca en negativo.

viernes, 18 de noviembre de 2011

¿Qué es y cómo definir la competencia distintiva o core Business de tu negocio?


En este articulo de Roberto Serra nos desgrana en 10 preguntas como conseguir la actividad clave de nuestro negocio, la que nos hace diferenciarnos , nos proporciona rentabilidad. Conseguirla no es fácil y lo más difícil es no terminar cediéndola a un proveedor como en su momento hizo IBM que cedió su negocio a Microsoft y a Intel

La competencia distintiva, también llamada competencia básica, competencia esencial, o competencia clave o también "Giro del negocio" y conocida en inglés por Core Business o Core Competent, se refiere en gestión empresarial, a aquella actividad capaz de generar valor y que resulta necesaria para establecer una ventaja competitiva beneficiosa para la organización.

10 preguntas para definir su Core Business

Cuando la empresa define su visión como elemento guía en la marcha de las operaciones, cuando busca establecer con precisión donde quiere llegar y cómo, y transmitirlo a todos sus miembros, definir sus "Core Business" se ón clave para ubicarse en el mercado.

En el mercado actual, la decisión para las empresas ha dejado de ser "ofrezco costo u ofrezco calidad". Los consumidores se vuelven mucho más exigentes, más demandantes, y tienen mucho más para elegir. Piden calidad y precio, piden servicio y plazos de pago, piden variedad y rapidez. Así, cuando la mayoría de las empresas están tratando de hacer "todo para todos", es muy difícil encontrar una posición única, que me diferencie, que me distinga del resto.

Las empresas " canibalizan " sus posiciones al ofrecer todas las mismas ventajas. Las telecomunicaciones hacen cada vez más sencillo el intercambio de los factores de producción, los costos y calidad son imitables en cualquier punto del mundo, perdiendo su valor como ventaja diferencial. Se vuelve así, indispensable encontrar un camino distinto, una posición diferenciadora que el cliente no encuentre repetida hasta el infinito.

1. ¿Sé hacia donde quiero ir? Aún cuando el mercado sea inestable, tengo que tener un horizonte, una visión de hacia donde quiero ir. Hoy en día es imposible hablar de planes detallados de muy largo plazo y que no se modifiquen, ya que la realidad nos lleva a ajustarnos a cada paso. Pero sí necesito tener una visión como elemento guía de mis decisiones, una idea clara y definida de qué es lo que quiero para mi empresa, que me ayude a mantener firme el timón en la tormenta de la hipercompetitividad.

2. ¿Soy un blanco fácil de atacar? Los factores tradicionales de ventajas competitivas dejan paso a un conjunto de factores mucho más complejo. Para alcanzar una posición única, inimitable, necesito actuar como un blanco móvil, generando permanentemente ventajas competitivas dinámicas, que evolucionen y hagan a mis movimientos más impredecibles, más difíciles de seguir. Esto se logra definiendo claramente mis habilidades esenciales, o core competence.

3. ¿Cuándo tengo un core competence ?

              Un core competence es una habilidad esencial de la empresa, donde encontramos que:
  • Se trata de una actividad, o la integración de un conjunto de actividades (no un producto) que le permite el ingreso a diferentes mercados. Esto puede ser tanto el dominio de un proceso de producción, como una muy buena interacción con mis clientes que me permita definir el producto en función de sus necesidades, un formato único de canales de distribución, etc.
  • Esta habilidad es apreciada, o requerida por los consumidores, y, en consecuencia, están dispuestos a pagar más por ella.
  • Es una habilidad difícil de imitar por los competidores, ya sea porque involucra "know how" que no está disponible, o por la experiencia o el dominio de esa habilidad logrado a través del tiempo, o la inversión realizada en investigación.
4. ¿Qué negocios puedo generar?
Cuando el core competence está identificado, se convierte en una llave para ingresar a varios mercados potenciales, derivados de la actividad central. A su vez, el desarrollo de estos nuevos negocios interrelacionados, o core business potencia a los iniciales. Implica una diversificación enfocada en mi visión, en mi idea central del negocio.

5. ¿Puedo subcontratar mis core competence para potenciar mi negocio?Definitivamente no. El desarrollo de core competence debería ser una de las áreas más protegidas en la empresa, para evitar que sea imitada por los competidores. Por otro lado, al tercerizar mi actividad diferenciadora, corro un fuerte riesgo de perder esa ventaja, si no encuentro el proveedor adecuado, que entienda ese core competence como yo lo entiendo.

6. ¿Por qué pensar en core competence y core business, en lugar de centrarme en el producto? Es un cambio en la forma de ver la empresa. En lugar de pensar en una suma de productos o unidades de negocios, es pensar en una suma de habilidades clave y la sinergia resultante. Cuando los ciclos de vida son cada vez mas cortos, asociar la imagen de la empresa a un producto determinado no parece ser una buena opción. Tampoco lo es diversificar sin un criterio, entrando a negocios en los que no tengo elementos diferenciadores, ni conocimientos de tecnologías clave, como muchos ejemplos del mercado lo demuestran.

7. ¿Qué pasa si no pude identificar ningún core competence? Es momento de volver a la etapa de definiciones. Los riesgos son muchos cuando la empresa no puede identificarse a sí misma en función de un core competence Si mi empresa no tiene nada que me genere una posición única en el mercado, mi situación es débil, y fácilmente atacable.

8. ¿Cómo selecciono mis core business? Es una decisión difícil. Si no tengo nada que me diferencie, tengo que pensar en términos de la visión y trabajar en la construccióncore competences deberán definir mi posición.

9. ¿Cómo me mantengo? 
              Si concentro mis negocios alrededor de mis core competence , en lugar de erosionarse, como un activo, se potencian y crecen, desarrollándose a través de los negocios. Pero necesito mantener el foco, evitando la tentación de crecer sin control, y perder el rumbo.

10. ¿Core competence, core business, ventajas competitivas... ¿es todo lo mismo?
No. Una ventaja competitiva puede o no ser un core competence. Por ejemplo, tener bajos precios, una planta utilizada en su capacidad óptima, varias bocas de atención al cliente, pueden ser ventajas competitivas. Cualquiera de ellas puede ser imitada, con los recursos suficientes. Pero si la ventaja pasa, por ejemplo, por personal especialmente entrenado en mi producto, porque participó en el desarrollo, o realizó y realiza una capacitación intensiva que me aventaja del resto, esto sí lo es. Estoy ubicado en una posición que nadie puede copiar de inmediato, y que si la protejo (continuando la inversión en ella) mantengo la brecha que me separa de los competidores.

Fuente: Mujeres de empresa

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Cuando tu problema es la falta de estrés

Cuando tu problema es la falta de estrés
Siempre se habla de técnicas para combatir el estrés, para evitar estar agobiada y saturada y ser más productiva; pero no se habla tanto del caso opuesto, cuando no tienes suficiente estrés.


Por  Aida Baida Gil 

El estrés es algo que en su justa medida es beneficioso, te da energía, te mantiene motivada y entusiasta. Por supuesto, en exceso, el estrés puede afectar a distintas áreas de tu vida e incluso ser perjudicial para la salud. Pero también tiene consecuencias el caso opuesto, la falta de estrés; que puede generar frustración, desánimo, desmotivación, aburrimiento, apatía, falta de energía…

Son los casos en los que no tienes suficiente volumen de trabajo y te aburres, o cuando el trabajo es muy repetitivo y lo podrías hacer hasta con los ojos cerrados. Cuando no hay desafíos en tu vida y el tiempo se te hace eterno. En muchos casos es algo temporal, pero el problema surge cuando la situación se alarga; es entonces es cuando aparecen la apatía, la falta de motivación y la desgana. ¿Qué puedes hacer en estos casos? (y antes de seguir recordarte que si tienes síntomas de depresión o problemas serios de autoestima a quien tienes que dirigirte es a un terapeuta profesional no a un coach). Apunta:

  • Determina la fuente de tu insatisfacción. ¿Es el trabajo, tu vida en general, algunas personas con las que tratas…? Piensa también qué es lo que te falta: diversión, salir de la rutina, más cantidad de trabajo, creatividad, poner en uso tus talentos, más desafíos… Si no sabes cuál es el problema no podrás solucionarlo.
  • Encuentra actividades que te llenen de energía.Durante un tiempo observa que actividades o personas te hace sentir bien y te llenan de energía y motivación. Proponte dedicarles más tiempo.
  • No sobrecargues un área de tu vida con responsabilidad. Es fácil caer en la trampa de que tu trabajo (o cualquier otra área de tu vida) tiene que llenarte completamente y suplir todas tus necesidades y ambiciones. Aunque sería ideal, no es realista esperar eso. Si hay algo que tu trabajo no cubre, búscalo en otras áreas de tu vida. Quizá una afición pueda aportarte esa dosis de riesgo o diversión que necesitas. La cuestión es que tus necesidades, ambiciones y valores queden cubiertos entre todas las áreas de tu vida.
  • Huye de lo cómodo. Como ya he mencionado antes, este tipo de situación puede generar una apatía que te haga difícil tomar acción para cambiar las cosas y así entras en un círculo vicioso. Plantéate cada cierto tiempo si tienes lo que necesitas para sentirte activa y con energía o si, por el contrario, estás aburrida o estancada; y piensa formas de salir de esa situación. ¿Qué podrías hacer para recuperar la energía? A veces no es que el problema sea difícil sino que no te has parado a hacerte las preguntas adecuadas. ¿Qué puedes cambiar para mejorar tu situación?
  • Cambia. Si tu situación no te llena, si sientes que estás desperdiciando los días, ¡cambia algo! Párate a pensar qué necesitas para cambiar esa situación y prueba distintas cosas. No esperes milagros, si sigues haciendo lo mismo las cosas no van a cambiar. No tienes que empezar con un gran cambio, empieza con pequeñas cosas si es necesario; pero acostúmbrate al cambio, a cuestionarte siempre si lo que haces te llena o no y a probar cosas nuevas. Nadie dice que sea fácil, pero si quieres un cambio tienes que hacer el esfuerzo.


Aunque hay muchas cosas que están fuera de nuestro control, sí que somos responsables de mucho más de lo que admitimos y esta es una de esas cosas. Si tu trabajo o cualquier otra área de tu vida no te llena y te sientes falta de desafíos, ¡cambia algo! Seguir así depende de ti. Como le decía a una cliente el otro día, el tiempo va a pasar hagas lo que hagas y está en tu mano estar donde quieres de aquí a un tiempo o seguir exactamente como ahora. ¿Dónde vas a estar tú?



Fuente: Degerencia

lunes, 14 de noviembre de 2011

¿Por qué no fue ascendido?

Cuando otro es ascendido en vez de usted, necesita saber por qué. Pero los ejecutivos y profesionales de RR.HH. generalmente dan un feedback muy vago para no perder a sus buenos empleados. He aquí tres pasos para obtener más información:

Investigue. Acérquese a las personas involucradas en la decisión. Comunique su deseo sincero de comprender por qué falló. Haga saber que desea conocer las verdaderas causas incluso si no son muy halagadoras para su persona.

No se ponga a la defensiva. Escuche, no se defienda ni discuta. Evite decir cualquier cosa que podría interpretarse como una actitud a la defensiva.

Esté atento a las palabras clave. Si alguien le hace observaciones generales como "necesita mejorar su comunicación", podría estar indicando un problema más serio. Haga más preguntas para obtener un feedback más específico.


Este tip of the day fue adaptado de Harvard Business Review: "Cómo avanzar en su carrera".


viernes, 11 de noviembre de 2011

11 Consejos para no obsesionarse con tener todo bajo control

11 Consejos para no obsesionarse con tener todo bajo control

1 – No malgastes tu energía queriendo controlar decisiones y acciones de otros o algo externo que tú no puedes cambiar.

Siempre existirán variables externas sobre las que tú no tendrás control. Identifica cuáles son esas variables o factores sobre los que tú no tendrás control y acéptalos como facticidad de la vida. Esto hará que la paz vuelva a ti, porque no estarás luchando contra lo que no puedes cambiar.

2 – En cada situación que vivas, enfócate en lo que tú sí puedes tener control.

Reconoce hasta dónde puedes llegar tú, haz tu parte lo mejor posible. Tú sólo puedes ocuparte de lo que sí tienes control, no de todo ni de todos.

3 - Identifica y reconoce tus miedos y enfréntalos.

Trabájalos comprendiendo cuáles son los mensajes ocultos que traen a tu vida. Traspasando tus miedos encontrarás nuevas posibilidades de vivir en armonía y en consonancia con tus propósitos más importantes.

4 - Cambia tu conversación interna; deja de pensar en que quieres hacer todo perfecto

No te concentres en lo que falta, en el error, en lo que está mal; sino pon tu atención en hacerlo perfectible de mejorar: haz lo mejor que puedes con lo que tienes (a esto es lo que llamamos, excelencia).

5 – Déjate llevar, fluye con los acontecimientos.

Déjate sorprender por el Universo. Haz que las cosas pasen, pero acepta que hay una fuerza universal que acomoda todo armoniosamente a pesar de que tú quieras forzar que algo ocurra de determinada manera. La inteligencia divina tiene su propósito y con el tiempo podrás darte cuenta que todos los puntos del pasado con el futuro conectan entre sí por una válida razón.

6 – Permítete equivocarte.

Los errores que pudieras cometer, o los resultados que no quieres que así ocurran, no son malos. En lugar de llamarlos errores, llámalos espacios para aprender. Observa tus errores y resultados no esperados como lo que son: maestros que te ayudan en el camino de tu evolución como ser humano y te brindan una excelente retroalimentación para afinar tu puntería y dar en el blanco las próximas veces.

7 – Relájate, respira cuando lo necesites, vuelve a tu centro.

Si te mantienes en la conducta de querer tener todo bajo control, estarás contracturado, preocupado, nervioso y todo eso repercutirá tarde o temprano, en menor o mayor grado, en tu cuerpo físico con la aparición de enfermedades. ¡Cuida tu mente! Cuidando tus pensamientos, cuidarás tus emociones y por ende, tu cuerpo se verá beneficiado y continuará transportándote a donde quieras.

8 – Haz lo que te propones hacer y “entrégalo al Universo”.

Confía en esa energía superior, Dios, Universo, fuerza interior o como tú le llames o cómo sea que eso tan grande signifique para ti. Da un paso, luego “escucha” las señales, toma conciencia si estás en el camino correcto o si te estás desviando. Corrije tu marcha si es necesario.

9 -Ten confianza en que las personas no te desaprobarán si sueltas el control y permites que la vida fluya.

Dales a ellos la oportunidad también de que se ocupen de los espacios y asuntos que le son propios. Ayúdales a crecer creciendo tú. Permíteles ser responsables de su propia vida. Y si sientes que alguien desaprueba tu cambio, pues es un problema de esa persona. Si te quiere bien te comprenderá, si no, que siga su rumbo aunque duela. Tú te mereces lo mejor.

10 – Reconócete, valórate, acéptate con tus “bichos” y tus “mieles”.

Cuanto más trabajes en la aceptación y reconocimiento de quien eres, lograrás mayor seguridad en tí mismo y aceptarás a los demás con sus defectos y virtudes, además de aceptar cualquier cosa que detectes que no puedes cambiar para concentrarte en lo que sí puedes, reemplazando el resentimiento por las ganas y entusiasmo. Si te aceptas a ti mismo como eres, ensalzando y potenciando tus fortalezas, comprenderás que nadie ni nada es perfecto y te sentirás más liviano para vivir y crear lo que deseas en tu vida.

11 - Manténte al “acecho” de ti mismo.

Cuando te observes queriendo tener todo bajo control, para tu marcha un momento; reflexiona y piensa que el único autocontrol que necesitas es el de tus pensamientos. Allí es donde tienes que influir para dirigir tus emociones y acciones hacia los resultados que tú desees, haciendo uso de lo mejor que puedes de ti mismo y de lo externo en pos de tus propósitos.

miércoles, 9 de noviembre de 2011

John Maxwell: Los Cinco Niveles de Liderazgo

John Maxwell: Los Cinco Niveles de Liderazgo
El Dr. John C. Maxwell, experto en liderazgo, durante años ha usado y enseñado un instrumento de liderazgo que pone en perspectiva esa clase de respeto que proyecta el líder en sus funciones como tal y lo ha llamado “Los Cinco Niveles de Liderazgo“. A continuación se describen los componentes filosóficos y conceptúales más importantes de cada uno de los niveles de esta escalera.

1.Posición

El nivel de los derechos: La gente le sigue porque tiene que hacerlo. Es el nivel más bajo de liderazgo para cualquier persona, se basa en un título o descripción de trabajo. Si la gente sigue a un líder sólo porque se le ha nombrado jefe o líder de equipo, ese es un líder por posición.

La gente sólo lo sigue –o piensa que lo sigue– porque tiene que hacerlo. La mejor prueba para saber si usted es un líder de posición, es pedir a la gente que le siga más allá del límite de autoridad establecida. Si no quieren, el líder está en nivel 1 de dicha escalera.

El liderazgo que se queda en este nivel por largo tiempo se debilita en vez de fortalecerse. El líder que quiere que otros lo sigan simplemente porque es el jefe, pronto pierde el respeto de la gente.

2.Permiso

El nivel de las relaciones: La gente le sigue porque quieren hacerlo. Este nivel de liderazgo se basa en la relación de un líder con sus seguidores. Cuando estos últimos comienzan a tener confianza a un líder, entonces comienzan a seguirle porque quieren. Los seguidores respetan y admiran mucho al líder y éste gana facultad para influir sobre ellos.

Cuando el líder tiene el beneplácito de la gente para dirigir, todo el proceso de liderazgo se hace más grato para todos. Pero sólo las relaciones positivas no son suficientemente fuertes para crear un liderazgo duradero. Para cosechar las recompensas de un liderazgo positivo, tiene que subir al siguiente nivel.

3.Producción

El nivel de los resultados: La gente le sigue por lo que ha hecho por la organización –grupo, iglesia o empresa. En este nivel de producción, la influencia se cimenta y el respeto crece por lo que el líder y sus seguidores logran juntos. La gente comienza a seguir por lo que el líder ha hecho por el equipo u organización. El éxito de un líder es beneficioso para todos sus seguidores y –por ende- para la organización.

Todo el mundo quiere resultados. En especial las personas gozan de los resultados cuando participan en su creación. En este nivel, el líder y los seguidores empiezan a disfrutar juntos del éxito. Si el líder alcanza este nivel, apoyado por los seguidores… se logran muchas de las metas propuestas. Pero para alcanzar un impacto que cambia vidas y un éxito duradero, tiene que dar el salto al siguiente nivel.

4.Desarrollo de Personas

El nivel de la reproducción: La gente le sigue por lo que ha hecho por ellos. El llamado más alto de todo líder es ayudar a las personas a desarrollar su potencial. Los mejores líderes ayudan a desplegar el potencial de los otros para que también lleguen a ser líderes. El líder que avanza hacia el nivel de facultar personas cambia su enfoque.

De inspirar y dirigir seguidores, pasa a desarrollar y a dirigir líderes. Cuando se convierte en un líder que desarrolla personas, se esfuerza por reproducir su liderazgo en otros y ayudar a la gente a alcanzar el desarrollo de su potencial. El tiempo que pase con personas es una inversión. Como resultado, le respetan no sólo por lo que haya hecho por el equipo, sino también por lo que ha hecho por ellos como personas.

5.Personalidad

El nivel del Respeto: La gente le sigue por lo que es y lo que representa. El quinto y más elevado nivel de liderazgo es la personalidad. Es el verdadero nivel de respeto. El líder que dedica su vida al desarrollo de personas y organizaciones produce un impacto tan increíble por tan largo tiempo que la gente lo sigue por lo que es y por lo que representa. Es el mejor de los mejores.

Como líder, no puede aspirar a alcanzar el nivel cinco. Lo más que puede tratar es trabajar para abrirse paso a través de los primeros cuatro niveles con tantas personas como las que pueda con el propósito de agregar valor a sus vidas. Haga de eso el todo de su vida como líder y, el resto llegará solo.

lunes, 7 de noviembre de 2011

5 consejos para mejorar tu intuición en los negocios

5 consejos para mejorar tu intuición en los negocios
Potenciar el liderazgo. Estamos acostumbrados a trabajar el hemisferio izquierdo, pero para aprovechar el 100% de nuestra mente es necesario fomentar el derecho y llegar a ser ambicerebral. El líder del siglo XXI supera la frontera de la razón y la emoción para aceptar la necesidad de escuchar su voz interior, que se apoya en sus experiencias, sus conocimientos previos y la información acumulada a lo largo de su vida.

Tomardecisiones. En los tiempos actuales, donde las cosas cambian a velocidad de vértigo, el análisis estrictamente lógico se revela insuficiente. Es imprescindible aceptar que no podemos tener todos los datos necesarios para adoptar la decisión más racionalmente correcta, ni el tiempo para buscarlos. La vía que nos queda es la intuitiva, una habilidad cada vez más valorada en las organizaciones.

Seleccionar y gestionar equipos. El líder intuitivo debe rodearse de un equipo donde se combinen adecuadamente el componente racional y el intuitivo. De esta manera, podrá conjugar la espontaneidad, la innovación y la creatividad con el análisis detallado y racional de los proyectos.

Detectar oportunidades. Todo emprendedor debe tener una alta dosis de intuición, entendida como esa capacidad para ir más allá de lo que aparece ante nuestra visión, por tirar de un hilo simplemente porque el olfato te dice que ahí hay algo.

Mejorar nuestra capacidad de influencia. Conocer los límites que nos impiden sacar todo el partido a nuestra intuición, nos permite, a su vez, identificar los procesos de razonamiento de los demás y de esta manera influir en sus decisiones. Una habilidad fundamental en el marketing.

viernes, 4 de noviembre de 2011

Poder es querer

Nos encantarían que las cosas cambien para bien nuestro, y para eso siempre esperamos que cambie el mundo, que cambie el entorno, que cambien nuestros vecinos, que cambien nuestros familiares. Pero, ¿eso pasa realmente? ¿Y si eso pasa logramos ver los cambios que queremos? La respuesta es un categórico NO.


Luego nos enojamos con el mundo porque no es como nos gustaría, porque no se comporta como quisiéramos y porque nos trata injustamente. Cuando en realidad deberíamos dejar tranquilamente girar al planeta tierra y darnos cuentas que tenemos un secreto guardado en nuestro interior, algo que esta tan a la vista que nos cuesta verlo de verdad. Desde que nacemos venimos con un poder increíble, un poder que ha sido capaz de crear las más grandes riquezas, de construir grandes monumentos, que ha logrado enamorar a muchas personas, un poder que es capaz de crear naciones, ese poder lo tiene todo el mundo pero pocos los han logrado usar efectivamente.


Fíjense en los grandes personajes históricos, en los grandes artistas, ellos no creo que hayan tenido mucha diferencia con nosotros, en el sentido de que eran o son personas que cuentan con los mismos órganos que nosotros y con el mismo tiempo de vida, entonces ¿Cuál es la gran diferencia entre ellos y nosotros? La gran diferencia es que ellos saben apreciar el valor del tiempo y más exactamente el del ahora, el del presente, el momento de poder no está ni en el pasado, ni en el futuro, está aquí y ahora. Ellos fueron capaces de entender que el real cambio en sus vidas partía por ellos en este mismo momento. Al respecto nos podemos cubrir en excusas para seguir siendo infelices o empezar prácticamente a cambiar las cosas que no nos gustan y por sobre todo y más importante aun potenciar o empezar a hacer las cosas que nos gustan.


Podemos quedarnos sentados frente a la pantalla del computador con ganas de beber agua y esperar a que alguien telepáticamente adivine lo que queremos y nos provea de ella, o podemos pararnos ir a una llave de agua y beber hasta quedar a nuestro gusto. Siempre queremos que el mundo cambie, pero no queremos cambiar nosotros porque eso requiere trabajo, pero que lindo es trabajar por algo que queremos y que nos guste, el definir nuestro propio territorio a nuestro gusto con las cosas que queremos tener, con lo que queremos ser y donde queremos estar. Ese cambio para que sea real, debe empezar en este mismo momento con una acción concreta y debe ser sostenido en el tiempo con otras acciones concretas que lleven a las personas hasta sus propios objetivos.


Somos poder, aquí y ahora, tenemos la capacidad de elegir libremente lo que queramos en nuestra vida. Dejemos de quejarnos y hagamos algo más productivo para nosotros con nuestra propia vida.

miércoles, 2 de noviembre de 2011

4 reglas para convertirte en el mejor Gerente

Regla número 1: Mostrar interés en los demás
En el año 1936 Dale Carnegie publicó su primer libro Cómo ganar amigos e influir en las personas, obra clásica sobre las relaciones humanas que lleva más de 40 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.
Carnegie murió en Queens en el año 1955, pero la compañía que el fundó produjo una industria multimillonaria de capacitación internacional.
Peter Handal, presidente y CEO de Dale Carnegie Training, dice que su consejo favorito surge del capítulo “Muestre interés en los otros”
“Todos tendemos a hablar desde nuestro punto de vista”, comenta Handal, “pero lo que enseña Dale Carnegie en su libro es a pensar y hablar en  términos de los intereses del otro, poniéndose en su lugar. Cuando la gente se siente escuchada y valorada colabora de otra manera”, concluye Handal.

Regla número 2: Siéntase seguro
Harriette Cole, quien brinda consejos sobre relaciones humanas a los lectores americanos en su columna Sense & Sensitivity (sensatez y sensibilidad), remarca la importancia de transmitir las ideas con confianza y seguridad. “Si uno está nervioso o incómodo es más difícil que el otro nos preste atención o compre nuestras ideas. En cambio, si uno habla con entusiasmo y seguridad, la gente creerá en lo que decimos”, explica Cole.

Regla número 3: Muestre respeto
Jonathan Tisch, el CEO de los hoteles Loews de New York, cuenta que siempre es aconsejable ser agradecido con todos y cada uno de los trabajadores (desde el botones hasta el ama de llaves). “La regla de oro –ser buenos con la gente- se aplica a todos, más allá del rol que cada uno desempeñe dentro de una organización”, afirma Tisch.

Regla número 4: Ofrezca soluciones
“Persuadir al otro no significa darle un sermón”, opina Laurie Puhn, autora del libro Persuasión constante: Cómo cambiar sus palabras para cambiar su vida.
Según Puhn, la elección de las palabras es clave a la hora de comunicarnos. “Estar en desacuerdo con algo o alguien es natural, el tema es cómo lo decimos”.
En las situaciones de stress o ansiedad, por ejemplo, quejarse de un problema no hace más que crear más problemas. Para Puhn, al aportar un posible solución estamos recambiando la energía. “Además, tener la capacidad de ofrecer soluciones hace que nuestra presencia se torne necesaria dentro de un equipo de trabajo”.