lunes, 24 de septiembre de 2012

Cinco series de televisión que te inspirarán para tu negocio


Si eres de los que piensan que de la “caja tonta” no puede salir nada bueno, y mucho menos que te inspire para mejorar o montar tu propio negocio, estás muy equivocado. Algunas series o programas de televisión pueden enseñar muchas lecciones. Hoy hemos recopilado los cinco más importantes que no te puedes perder.

Por Arantxa Asián

Mad Men
Esta multipremiada serie dramática ha sido uno de los grandes hits de los últimos tiempos. Está ambientada en los años 60 y relata la compleja vida en el mundo de la publicidad. El personaje principal, Don Draper, es un exitoso publicista y socio de una reconocida agencia. Aunque es un hombre mujeriego, alcohólico y adicto al trabajo, el liderazgo de Draper es destacable. Es un directivo que entiende que la innovación y la creatividad son los principales ejes para tener una empresa competitiva y exitosa; que debe rodearse de los mejores talentos y saber cómo motivarlos. Otra de las lecciones de este personaje es la importancia que tiene la imagen para triunfar en los negocios, por lo que siempre está impecablemente vestido.

America’s Next Great Restaurant
Si estás pensando abrir un restaurante, no te debes perder este reality show. Alrededor de 10 chefs dirigen un mismo restaurante y deben demostrar que será exitoso, tanto por la idea como por la calidad de los platos. Reconocidos críticos de gastronomía, chefs y clientes son los jueces: ellos deciden quién gana y quién pierde, es decir, a quién le dan la financiación para abrir su propio restaurante. Con este show aprenderás cómo trabajar bajo presión y la importancia de seducir a los consumidores a través de los sentidos. De los mismos creadores, te recomendamos también Top Chef.

The Office
Esta divertida comedia, anteriormente estelarizada por Steve Carrell, demuestra los enredos que se dan en la oficina. La serie está grabada simulando un documental y muestra situaciones del día a día de la vida laboral, así como de las relaciones entre los compañeros y con el jefe. Este show ayuda a entender las preocupaciones de los empleados, la relevancia del climalaboral en la productividad de una empresa, así como las claves para motivar (o desmotivar) al personal. Si trabajas en una oficina esta serie te puede ayudar mucho a poner en práctica mejores fórmulas para hacer más agradable tu vida laboral y la de tus compañeros.

2 Broke Girls
Esta serie estadounidense relata la historia de dos jóvenes, una chica de clase media de Brooklyn y una ex millonaria (su padre cometió un fraude por lo que debe trabajar y aprender a vivir sin dinero), que quieren montar su propio negocio de pasteles. Aunque en una primera impresión pudiera parecer que sólo es una comedia para pasar el rato, en realidad tiene muchas lecciones para los emprendedores. La más importante: el deseo de las jóvenes de ser empresarias, pero también muestra que a pesar de ser primerizas, conocen a la perfección cuánto dinero necesitan para hacer su sueño realidad. La serie muestra muchos de los sacrificios y retos que se deben cumplir antes de ser el dueño de un negocio.

Undercover Boss
Este programa es una franquicia originada en Inglaterra  y que se ha adaptado en diversos países. En la original, el directivo de una gran compañía entra de incógnito (como parte del staff y alterando su apariencia) en su propia empresa a lo largo de una semana. Con la excusa de que se está grabando un documental, las cámaras filman al empresario mientras investiga cómo funciona en realidad su firma, los problemas que existen en ella, lo que le sirve para identificarlos y mejorar. También le sirve para darse cuenta de quienes son los empleados más valiosos, a quienes recompensa al final del show. ¿Por qué merece la pena verlo? Muchas veces los empresarios (en especial los de alto nivel) no saben cómo opera su propia compañía; este programa es ideal para entender su funcionamiento y ponerse en los zapatos de los colaboradores.

Fuente: Muypymes

lunes, 17 de septiembre de 2012

6 maneras de mejorar tu capacidad para resolver problemas


1. Concéntrate en la solución y no en el problema

Los neurocientíficos han demostrado que el cerebro no puede encontrar soluciones si esta concentrado en el problema. Esto es porque cuando te centras en el problema estás efectivamente alimentando “negatividad” que a su vez activa las emociones negativas en el cerebro. Estas emociones bloquean todas las posibles soluciones. No estoy diciendo en ningún momento que debes “pasar por alto el problema” en su lugar trata de mantener la calma. Esto ayudara a que entiendas primero el problema y luego a mover tu foco a una mentalidad orientada a las soluciones donde encontraras las “respuestas” de lo que buscas en lugar de quedarte pensando en “lo que salió mal” y en “de quién es la culpa”.

Por: Oaraujo

2. Ten una mente abierta

Trata de considerar “todas las posibles soluciones” aunque parezcan ridículas al principio. Es importante que mantengas una mente abierta para así impulsar el pensamiento creativo con el cual podrás desencadenar posibles soluciones. Cualquier persona que venga de la industria de la publicidad corporativa te dirá que “Ninguna idea es una mala idea” y ese pensamiento creativo realmente te ayudara a tener una lluvia de ideas (Brainstorms en inglés) y en otras técnicas de resolución de problemas. Hagas lo que hagas – no te ridiculices a ti mismo – por dar con “soluciones estúpidas”, ya que a menudo las ideas locas desencadenan otras soluciones más viables.

3. Ve los problemas de forma neutral

No tengas “miedo” a los problemas. Si lo piensas bien ¿Qué es un problema? Eso es sólo un asunto determinado sobre tu situación actual. Todo lo que el problema te está diciendo es que algo no está funcionando y que es necesario que encuentres una forma de arreglarlo. Así que trata de abordar los problemas de forma neutral – sin ningún juicio. Si te quedas atrapado en la etiqueta “problema” esto puede desencadenar una serie de pensamientos negativos y un bloqueo de las posibles soluciones que puedas conseguir.

4. Piensa de forma horizontal

Cambia la “dirección” de tus pensamientos pensando lateralmente (es.wikipedia.org/wiki/Pensamiento_lateral). Presta atención al siguiente acertijo: “Una persona yace muerta en un campo, a su lado hay un paquete sin abrir y no hay nadie más en el campo. Conforme se acercaba la persona al lugar donde se le encontró muerta, sabía que irremediablemente moriría. ¿Cómo murió?” Trata de conseguir la respuesta cambiando tu enfoque y mirando las cosas de una nueva manera. Trata de moverte alrededor de tu objetivo y busca una solución desde el polo opuesto. Incluso aunque te sientas tonto, un enfoque fresco y único suele estimular una solución nueva.

5. Usa el lenguaje para crear la posibilidad

Lleva a tu pensamiento frases como “y si…” o “imagina si…” Estos términos abren nuestros cerebros para pensar de forma creativa y fomentar soluciones. Evita el lenguaje cerrado y negativo tal como “yo no creo que…” o “Esto no está bien pero…”.

6. Simplifica las cosas

Como seres humanos tenemos una tendencia a hacer las cosas más complicadas de lo que necesitan ser. Trata de simplificar el problema generalizando la misma. Retira todos los detalles y vuelve a lo básico. Trata de buscar un proceso más sencillo, la solución obvia – ¡tú puedes sorprenderte por los resultados! Y todos sabemos que a menudo las cosas simples son las más productivas.

viernes, 14 de septiembre de 2012

Mal jefe: Lo que estamos dejando de hacer


Por lo general cuando decimos que alguien es un “mal jefe”, nos vienen a la mente escenas de una persona iracunda que reprende a alguien en público, poniendo mucho énfasis en lo que considera una falla de la persona reprendida, gritos, alguien que roba el crédito de otras personas para atribuírselo a sí mismo o que no es congruentes pues dice una cosa y hace todo lo contrario; en fin, usted puede continuar enumerando características de un “mal jefe” y de seguro agregaría muchas más.


Es obvio que uno mismo nunca se considera “mal jefe”. Cuando uno ve estos comportamientos en una película o en la televisión, pensamos que nosotros no lo hacemos, que no somos malos jefes. Somos muy benévolos en nuestro propio juicio y nos cegamos ante la realidad. Un “mal jefe” lo es, no solo por su mal comportamiento hacia sus subordinados o por las “malas cosas” que hace, sino también por las cosas que “no hace”, por sus errores de omisión. El típico mal comportamiento hacia sus subordinados de un mal jefe abarca solamente menos del 20% de los que define por completo a los peores jefes.

En un estudio realizado para analizar cómo es visto el comportamiento de más de 30 mil gerentes a través de la opinión de sus subordinados, reportes directos, y de evaluaciones muy completas, se concluyó que los pecados que cometen los malos jefes son en su mayoría, más de omisión que de comisión. La conclusión se dio en dos direcciones: a) de este grupo de 30 mil, el estudio se enfocó en los 11 mil que tuvieron las peores calificaciones para tratar de identificar aquellos factores que les impedían el éxito como jefes y b) se analizó también un grupo de gerentes que habían sido despedidos recientemente, analizando los datos en busca de pistas que explicaran el motivo de su falla.

Combinando las conclusiones de ambos grupos, se identificaron 10 fallas que provocaban su fracaso como jefes. Estas fallas se enumeran a continuación, en orden de influencia:

Fallas para inspirar al personal. Ello debido a la falta de energía, de entusiasmo, de enjundia; los jefes son descritos por sus subordinados como poco entusiastas y pasivos.

Aceptación de resultados mediocres en lugar de buscar constantemente resultados excelentes. Los malos jefes no expanden sus metas, de manera inadvertida provocan desempeños mediocres en el personal a su cargo y les toleran el trabajar menos, en comparación con las personas que trabajan para mejores jefes.

No tienen una dirección y visión clara de su trabajo. Los malos jefes tienen una visión muy turbia acerca del futuro o no piensan en ello. Como consecuencia, no saben con precisión que dirección tomar y ni siquiera hablan de este tema dejando a sus subordinados sin aclararles cual es el camino correcto.

No son capaces de colaborar y trabajar en equipo. Por lo general son esquivos y evitan a sus iguales en jerarquía, actúan de manera totalmente independiente, no son capaces de desarrollar relaciones colaborativas y ven el trabajo como una competencia y a sus iguales como oponentes.

Falta de congruencia. Una forma inequívoca y rápida de perder la confianza de los subordinados lo es decir una cosa y hacer una totalmente contraria. El mayor riesgo de esto es que quienes actúan así, son una amenaza ya que se convierten en modelos peligrosos a seguir y pueden hacer que otros se comporten de la misma manera.

No aprender de los fracasos y los errores. Cuando combinan arrogancia y complacencia, los malos jefes creen que ya han llegado a una posición en la organización, en la que ya no se requiere desarrollo. Por lo tanto, no se tiene la capacidad de aprender de los fracasos y de los errores y por ello, fácilmente los vuelven a cometer una y otra vez.

No son capaces de provocar cambios o innovar, porque se resisten a las nuevas ideas. Ya sea por falta de imaginación o simplemente por tener un criterio muy cerrado, estos jefes no aceptan sugerencias de sus subordinados o de sus iguales.

No desarrollan a su personal. Principalmente se enfocan en sí mismos y no se preocupan por el éxito a largo plazo de sus subordinados o de su departamento.

No tienen habilidad para interactuar con el personal, son rudos, sus fallas se manifiestan en que no saben escuchar, no hacen buenas preguntas, no se acercan a otros ni refuerzan ni elogian el buen comportamiento y el éxito de otros.

Juzgan las situaciones de manera equivocada y ello los lleva a una toma de decisiones pobre. Con sus malas decisiones, llevan a sus subordinados directo al precipicio del fracaso.


El estudio concluye que estas fallas se presentan por lo general en grupos de tres o cuatro y al menos ocho de ellas son completamente fallas ocasionadas, más por omisión que por cometerlas, son fallas por no actuar más que por el hecho de cometer errores.

Lo peor de todo es que estas fallas se observan después de semanas o incluso meses de trabajo conjunto y puede ser que el jefe vaya directo al desastre sin que nadie ni nada se lo advierta. No hay señales de advertencia ni indirectas que nos pongan alertas, a menos que nos tomemos el tiempo necesario para analizar que es lo que estamos haciendo, o mejor aún, que es lo que estamos dejando de hacer.

Fuente: Degerencia

lunes, 10 de septiembre de 2012

Trabaja por metas, Descubre cómo hacer más productivo tu día aprendiendo a fijar y cumplir objetivos


Muchas veces el trabajo cotidiano llega a abrumarte y, conforme adquieres más responsabilidades, te colmas de tareas que no te permiten concentrarte ni avanzar. Esto puede alcanzar el punto de sentir que estás dejando de lado oportunidades valiosas, pues la carga laboral te rebasa. La solución: rompe el círculo vicioso introduciendo metas simples en tu planeación. A continuación algunas recomendaciones para lograrlo.

Por: Chris Brogan

Cero tolerancia. Haz una lista de las cosas que puedes dejar de hacer, para que ese tiempo lo utilices en metas que son más importantes para tu negocio. Por ejemplo: no revises Twitter ni actualices tu perfil en Facebook entre una tarea y otra, tampoco escribas reportes que no te corresponden, ni respondas todos los correos electrónicos en el momento que llegan. Lo mejor es asignar un espacio específico para ello durante el día.

Regla de los tercios. Empieza a cronometrar tus tiempos. La meta: dedicar un tercio de la jornada a prospectar compradores potenciales, otra a ejecutar tareas del negocio, y el resto a brindar soporte a los clientes cautivos.

La mayoría de los personas comete el error de enfocarse sólo en una o dos de esas áreas. Por lo que la recomendación es dedicar el tiempo suficiente a nutrir cada parte de la comunidad que conforma la empresa. Pregúntate: ¿cuál es tu punto débil y a qué parte no le estás prestando la atención suficiente?
Cinco personas a quienes agradecer. ¿Quiénes son tus clientes más importantes? Empieza a mandarles una nota regularmente para saber cómo van y de qué manera puedes ayudarles. Concéntrate en cinco a la vez, para que esto no te tome mucho tiempo. De tal manera que todos se sientan atendidos y, en un futuro, regresen el favor ya sea a través de una nueva compra o refiriéndote compradores potenciales. Pero cuidado, no seas demasiado insistente.

30 minutos de multimedia. Dedica media hora, dos veces por semana, a subir un video con un mensaje personal para tus clientes, colaboradores o prospectos. Esta sencilla práctica te puede ayudar a crear una mejor imagen de tu negocio y a encontrar nuevos contactos. El video no debe durar más de cinco minutos, así que primero escribe un guión breve para aclarar tus pensamientos y estructurar adecuadamente el mensaje.

Después, dirígete a la cámara (incluso la webcam de la computadora puede funcionar) y expresa tus ideas. Otra buena opción es entrevistar a tus colaboradores o clientes para que hablen sobre algún aspecto de la empresa; pídeles que platiquen sobre los logros que han obtenido a partir de que trabajan contigo o te compran, respectivamente, más que hablar acerca de tus productos o servicios. Eso le dará fuerza a tu mensaje.

10 respuestas al día. El Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, tiene la rutina de responder 10 cartas al día. Sigue su modelo y dale respuesta a este mismo número de mensajes de voz, correos electrónicos, posts de blogs o tweets. Este simple gesto motiva y genera mayor lealtad entre la comunidad que te rodea.Divide tu día en tres: prospectar, ejecutar tareas del negocio y atender a tus clientes.

lunes, 3 de septiembre de 2012

Cómo adoptar una mentalidad de crecimiento


¿Esta nuestra inteligencia más o menos establecida desde nuestro nacimiento?

¿Tienen las estrellas del futbol y los músicos talento innato que al resto de nosotros nos falta?

¿Está tu potencial determinado por tus genes?

Por: Oliver Araujo

No, no y no.

Ninguno de nosotros estamos limitados en lo que podemos hacer pero si por lo que creemos que podemos hacer.

Si tú tienes una mentalidad fija entonces tú crees que tus habilidades son más o menos inamovibles. Tal vez se te da bien la escritura pero luchas con los números. A lo mejor puedes pintar pero no sabes cantar bien. Tal vez te lleves muy mal con todo lo referente a las nuevas tecnologías aunque eres genial para leer mapas.

Si tienes una mentalidad de crecimiento entonces crees que puedes lograr cualquier cosa que te propongas. Tú podrías tener problemas con los números – pero crees que es porque nunca le prestaste mucha atención a la clase de matemáticas. No sabes cantar bien – pero sabes que es porque nunca has tomado clases de canto por lo que no es ninguna sorpresa.

Las personas con una mentalidad fija tienden a evitar problemas. Después de todo si tus habilidades son fijas e innatas, no hay razón para avergonzarse intentando algo que sabes que va a terminar acabando mal.

Las personas con una mentalidad de crecimiento tienden a afrontar desafíos. Después de todo, si tus capacidades crecen a medida que las utilizas sólo podrás mejorar al intentar cosas nuevas.

Está claro que las personas que logran éxito generalmente tienen una mentalidad de crecimiento: están dispuestos a practicar continuamente con el fin de mejorar en lo que hacen.

Así que… ¿Cómo puedes adoptar una mentalidad de crecimiento?

Deja de decir “No puedo”

La próxima vez que te encuentres diciendo: no puedo cantar o no puedo escribir una novela o no sé dibujar – DETENTE.

Puede que no seas capaz de hacer aún esas cosas pero eso no quiere decir que nunca lo puedas conseguir. Trata de decir:

Nunca he estudiado canto así que no soy especialmente bueno en eso… todavía.

Tal vez el canto no es una prioridad y no quieres dedicar tiempo a aprender a cantar. ¡Eso está bien! Simplemente debes reconocer que si quisieras podrías. Y la razón por la que “no puedes” es porque lo has intentado con poco entusiasmo.

Practica tus habilidades

Hay un montón de cosas en la que tú eres bueno. Tal vez se te dan bien los ordenadores y puedes solucionar problemas fácilmente o tal vez eres un gran escritor.

Sin embargo por muy bueno que seas siempre hay espacio para mejorar. No asumas que dominas un área en particular. Tú siempre puedes mejorar más una habilidad… ¡si quieres!

Eso significa dedicar tiempo para el aprendizaje y para la práctica. Tal vez inviertas en un libro o en curso que puede ayudarte a convertirte en un verdadero experto en tu campo elegido. Tú podrías incluso encontrar un mentor que pueda mostrarte cuáles son tus siguientes pasos.

Mantente intentando cosas nuevas

Soy algo tímido y también soy un poco perfeccionista por lo que a veces me resulta difícil probar cosas nuevas, sobre todo cuando sé que hay gente que está mirando. Pero sé que si expando gradualmente mi zona de confort puedo lograr conseguir nuevas metas.

Lo mismo va para ti. No importa si te sientes tímido o nervioso, siempre puedes dar un paso hacia algo nuevo.

Tú puedes intentar:

Hablar en público – Esto realmente se hace más fácil con el tiempo.
Un nuevo deporte o actividad – Únete a un grupo de principiantes y todos estarán al mismo nivel que tú.
Aprende una lengua extranjera.
Sé que se necesita tiempo para cambiar tu forma de pensar: A menudo me encuentro a mí mismo volviendo a caer en la forma de pensar “Fija”. Pero cuanto más conscientemente practiques una mentalidad de crecimiento más natural se va a volver y te darás cuenta de que puedes lograr mucho más de lo que creías posible.

¿Qué estás tratando de lograr? ¿Qué crees que nunca podrías conseguir?