lunes, 29 de julio de 2013

Técnica de creatividad SCAMPER. Cuando la productividad potencia la creatividad

Resolver un problema de forma ingeniosa, hacer un obsequio original, planear un proyecto singular, diseñar un producto novedoso y… ¿por qué no? Reinventar nuestra vida, precisa de ideas creativas.

La mejor manera de obtener ideas creativas, es tener muchas ideas. Producir muchas ideas nos va ayudar a que alguna de estas ideas sea “una buena idea”. Es cuestión de estadística.


En general tendemos a seguir la inercia de la rutina, haciendo más de lo mismo y si alguna vez se nos ocurre que podríamos hacer algo distinto, acostumbramos a prejuzgar, sin demasiado detenimiento, que no va a funcionar. Es decir, matamos las ideas antes casi de formularlas.

Por: Montse Vila

   
Los genios creativos se han distinguido por ser muy prolíficos. Ejemplos como Mozart, Edison, Picasso o Darwin  sobresalieron por su gran productividad. No todas sus creaciones fueron brillantes, pero entre ellas, surgieron obras maestras. 

Tendemos a precipitarnos en cerrar el proceso de "generar ideas". Tenemos una, dos o tres ideas, descartamos un par y nos quedamos con una y de inmediato pasamos a ponerla en práctica.  Con este procedimiento es fácil que no obtengamos un resultado óptimo, pues no hemos expandido y desarrollado suficientemente todo el abanico de posibilidades. Evidentemente, no todas las ocasiones ni acciones precisan de la misma dedicación de  análisis y tiempo. El buen criterio debe imperar para no incurrir en la “Parálisis por análisis”. Sin embargo, partir de la premisa de que es bueno dejar venir más ideas de las que inicialmente nos vienen a la mente, nos ayudará a adquirir práctica en “generar ideas” y en “pensar fluidamente”.  Las ideas conducen a nuevas ideas, y éstas podemos transformarlas, modificarlas, añadirles y quitarles elementos para obtener  resultados distintos.

Todo es un remix

Las ideas evolucionan a partir de viejas ideas. De remezclar cosas, surgen nuevas cosas. Copiar, transformar y barajar genera nuevas composiciones. No es “trampa”   llegar a un resultado que se obtiene de combinar, juntar o aunar ideas. La humanidad ha evolucionado así. No se trata de un simple “Copy and paste”, si no de aportar valor a conceptos e ideas ya existentes.

El poder de la pregunta. Técnica de creatividad SCAMPER

Para explorar nuevos caminos y hacer emerger  nuevos aspectos  de una cosa, el mejor sistema es hacerse preguntas.

La técnica SCAMPER, creada por Bob Eberle, es una técnica de creatividad basada en hacerse preguntas que inicialmente uno no se haría. Se utiliza mucho en el diseño y mejora de nuevos productos, pero puede ser útil ante cualquier desafío.

SCAMPER es el acrónimo de siete tipos de preguntas que debemos formularnos ante un  reto.


·         Substitute (Sustituir cosas, lugares, procedimientos, gente, )
o   Qué pasaría si se hiciera X?
o   ¿Y si lo hicieramos en Y en vez de hacerlo en D?
o   ¿Qué podemos cambiar de X?
o   ¿Y si cambiamos A por B?
o   ¿Y si cambiamos B por C?


·         Combine   (Combinar temas, conceptos, ideas, emociones )
o   ¿Y si el dia X se celebrara Y?
o   ¿Y si el día X , A fuera gratis?
o   ¿Cómo combinar B con D ?
o   ¿Qué emoción sugiere C?


·         Adapt   (Adaptar ideas de otros contextos, tiempos, escuelas, personas..)
o   ¿Qué se ha hecho en B?
o   ¿Cómo lo hace C? ¿Y cómo lo hace E?


·         Modify  (Modificar, añadir algo a una idea o un producto, transformarlo..)
o   ¿Qué ocurre si le añadimos B?
o   ¿Cómo generar más emoción?
o   ¿Cómo modificar C para reducir costos?
o   ¿Si le añadimos D a quién más le puede interesar?

·         Put on other uses  (Utilizarlo para otros usos ,extraer las posibilidades ocultas de las  cosas)
o   ¿Además de servir para B ¿para qué puede servir también?
o   ¿No sirve para C,¿qué otro uso puede tener?

·         Eliminate (Eliminar, conceptos, partes, elementos del problema..)
o   ¿Qué elemento puede ser eliminado?
o   ¿Qué elemento no puede ser eliminado?
o   ¿Si eliminas B, el costo disminuye?
o   ¿Se puede hacer más grande/pequeño?
o   ¿Se puede hacer más ligero/pesado?


·         Rearrange  (Reordenar o invertir elementos, cambiarlos de lugar, roles...)
o   ¿Cómo lo cambiamos para que ocupe menos espacio?
o   ¿Si reordenamos algún paso el proceso sería más ágil?
o   ¿Si hacemos C antes que D sería más rápido?


Fuente: Buenhabit

lunes, 22 de julio de 2013

Convertir la idea en negocio en 11 pasos. Por Stephen Key.

Todo el mundo tiene ideas. Muy pocos son capaces de ejecutarlas, hacer negocio con ellas y crear una empresa alrededor de su idea. ¿Cómo convertir tu idea en un negocio?. Stephen Key, autor de  "One Simple Idea for Startups and Entrepreneurs" (Una idea simple para Startups y emprendedores), lo tiene claro. Key tiene 10 pasos que seguir, los cuales deben ser efectivos, ya que a lo largo de su carrera como emprendedor ha patentado 14 productos y éstos se venden en centros de la talla de Wal-Mart.

Por A.Carlos González

¿Qué pasos debemos seguir para convertir una  idea en un negocio?

1. Prueba rápido y constantemente tus ideas.

Key se dio cuenta que si quería comer de sus ideas, debía averiguar rápidamente si éstas funcionarían . De no ser así, él debía seguir adelante, buscar nuevas ideas y probarlas. "Pero no se prueba con tus amigos", advierte Key. "La verdadera prueba, la prueba de fuego de tu idea es cuando la gente está dispuesta a sacar billetes de su bolsillo para tener eso que tú ofreces"

2. Entender el mercado y saber quién será tu mercado.

Debes comprender el mercado: ¿Dónde encaja tu producto, quién compraría tu producto,qué te diferencia de otros productos, puedes vender tu producto en un precio justo dentro de ese sector?. No busques ser único, o productos que no tengan competencia. La situación ideal para un negocio se da en un mercado donde todo el mundo ha dejado migajas sobre la mesa. 

3. Determina el coste de fabricación.

Debes saber de antemano si tu producto se puede fabricar a un precio en el que puedas hacer dinero. Eso es fácil de averiguar, ya que únicamente debes hablar con los fabricantes para saber cuánto costaría la fabricación. Key aconseja proteger tu idea solicitando una patente provisional.

4. Calcula lo más exactamente posible tu margen de ganancia.

Si el precio de tu producto es demasiado alto, no serás competitivo. Por otra parte, si entras en una guerra de precios ajustando el margen por encima de tus posibilidades, tampoco ganarás dinero. De hecho, en este tipo de guerras nadie gana dinero al final. Si crees que tu margen de beneficio no te va a poder permitir vivir correctamente, no tengas miedo y pasa a otra idea de negocio más rentable en este aspecto.

5. Obtén información real de la opinión de los usuarios.

Dirígete a almacenes locales, asiste a ferias y eventos relacionados con el sector. Muestra tu producto a personas que estén en condiciones de tomar decisiones. La propia gente te dirá si tienes un negocio con posibilidades o si lo que tienes es una idea inservible.

6. Prueba antes de pasar a la fabricación.

Key aconseja crear una página web donde mostrar tu producto, compartirlo en redes sociales, crear un vídeo explicando los beneficios de tu producto o servicio. Lo que buscamos es encontrar luces verdes o rojas. Si aparecen demasiados comentarios negativos (luces rojas) es cuestión de plantearse si la idea de negocio merece la pena. Si por el contrario, encontramos gente dispuesta a "rasgarse el bolsillo", tenemos negocio.

7. Hagamos nuevos cálculos.

Aunque la magia está en las ideas, finalmente, lo que mandan son los números. Volvemos a sentarnos y analizamos nuevamente los costes de fabricación y esos pequeños detalles que hayamos pasado por alto en el resto de los pasos. Una vez encajemos todas las piezas, decidiremos si comenzamos.

8. Comienza con algo pequeño.

Aunque Donald Trump aconseje pensar en grande, los comienzos deben ser pequeños, mientras aprendemos acerca de nuestro producto y nuestros clientes. Probablemente debamos hacer algunos cambios. Lo pero que le puede pasar a un emprendedor es gastarse el dinero en la fabricación y encontrarse que no es capaz de vender los productos que ya tiene fabricados.

9. Recuerda que nada es para siempre.
Hay que aprovechar el "momentum", ya que podríamos tener mucho éxito, pero que ese éxito sea debido a que hemos creado una moda temporal. Hay que innovar constamente, crear nuevos productos, no dejar de moverse, no parar nunca.

10. Por encima de todo y ante todo, sigue intentándolo.

No te desesperes si tu primera idea no termina de arrancar, y si la segunda acaba en fracaso. Nunca te rindas, sigue intentándolo.

11. Ojo con la deuda.


No lo dice Stephen Key, pero lo digo yo. Ojo con el endeudamiento inicial. Sabemos que conseguir dinero para el inicio de un negocio no es nada fácil, pero muchos de los fracasos que he visto no han sido debidos a que la idea no funcionaba, sino que tardó en despegar más tiempo del que se calculó, los gastos fueron más de los calculados, y por tanto, el ahogo económico llegó antes de lo previsto. Ojo con eso.

Fuente: Negocios1000

miércoles, 17 de julio de 2013

Pyme vs. showrooming, cómo combatir esta tendencia en los negocios

Entrar a un negocio, ver productos, probarlos pero a la hora de comprar, el cliente pasa de largo y luego lo busca en Internet más barato. Es la lucha de la Pyme vs. showrooming. ¿Cómo combatir esta tendencia en los negocios? ¿Tiene la Pyme armas para competir contra los gigantes de Internet?
Las reticencias para la compra de muchas personas por Internet es que no tienen una referencia real del producto. Por eso visitan el comercio local y es allí donde lo prueban, comparan, se dejan recomendar por el propietario de la tienda, etc. Suelen ir con una idea muy clara del precio del producto, y si en el comercio local es más elevado, desisten y compran online.
Las armas de la Pyme contra el showrooming
En Estados Unidos, donde esta tendencia está más extendida muchas pequeñas tiendas de ropa se están planteando cobrar por entrar a los probadores. Una cantidad que oscila alrededor de los 3€, que tendrán que abonar en caso de que no se lleven ninguna prenda. Esto puede ser una solución para el sector textil, pero para los demás no lo es tanto.
Otra alternativa que tenemos es aplicar un descuento express al cliente indeciso, una rebaja que nos iguala o nos deja muy cerca de los precios por los cuales podemos encontrar ese mismo producto en la red. Se trata de intentar satisfacer el impulso de compra. Has visto una prenda, te la has probado y te queda genial, la quieres, pero ¿vas a esperar una semana para que te llegue a casa comprando por Internet?
Para que esta maniobra sea efectiva es necesario tener muy presentes los precios de la competencia en Internet, no sólo los que nos marcan otros negocios de nuestra área geográfica. No siempre podremos igualar, pero si nos acercamos un poco ese deseo instantáneo en muchos casos podrá más que el precio.
Otra cuestión que debemos remarcar mucho es la política de devoluciones. Si no estás contento no tengas problema que lo cambiamos, algo que es más complicado en las tiendas online y que, sobre todo, dilata mucho el proceso de compra, ya que tenemos que esperar mucho más tiempo para disfrutar de nuestra compra si hay una devolución o cambio por medio.
La comunidad alrededor de tu producto

Por último, una cuestión más a largo plazo y que necesita de un trabajo previo es construir una comunidad de usuarios, de clientes, alrededor de nuestro producto. Una tienda de deportes que tiene asociado un club de running, que no sólo te vende unas zapatillas sino que te invita a salir a correr con ellos, que te recomiendan y aconsejan.
Esto no es fácil conseguirlo. Como se dice vulgarmente, hay que picar mucha piedra para hacer que la gente vea en tu tienda algo más que venta. Sin embargo, si llegamos a conseguirlo tendremos una cantidad de clientes muy fieles a nuestros productos, lo que asegura la estabilidad de nuestra facturación en el futuro.

Nos gustaría saber si habéis notado esta tendencia en vuestros clientes o los trucos y armas que utilizáis para intentar cerrar la venta, ¿es el showrooming un problema o todavía no ha llegado a generalizarse?

lunes, 15 de julio de 2013

La amenaza del Showrooming para el comercio tradicional

De un tiempo a esta parte, con la popularidad que han alcanzado los teléfonos móviles con tarifas de datos, no es extraño que cuando mucha gente está de compras, antes de pasar por caja y adquirir el producto, eche un vistazo a su teléfono a ver si puede comprarlo por Internet a un precio inferior. Es lo que se conoce como showrooming, una seria amenaza para el comercio tradicional.
Porque con este tipo de prácticas la competencia para el negocio tradicional ha dejado de ser su barrio, su ciudad o su provincia y ahora se compara con todo el mundo. Quizás siendo un poco más realistas con todo el mundo no, pero si con los mejor posicionados en Google, por lo general, grandes gigantes online que posiblemente ofrecerán mejores precios que nosotros.
Se puede luchar contra el showrooming
El comercio tradicional ya está acostumbrado a lidiar con gigantes. Los grandes centros comerciales, las grandes cadenas con horarios de apertura mucho más amplios, etc. Pero también teníamos el hándicap del trato personalizado, la atención y recomendación de productos, que siempre han sido armas de la pyme para luchar contra ellos.
Y lo cierto es que estas armas ya no son efectivas para un fenómeno como el showrooming. El cliente viene, se prueba en nuestra tienda como le quedan unos zapatos, por ejemplo, se deja recomendar por un modelo u otro, pero antes de pagar busca por Internet y si consigue un precio inferior realizará allí la compra.
De esta forma se ha llevado lo mejor de los dos mundos, el trato personalizado, la recomendación como expertos en su producto del pequeño comercio y el precio de la venta por Internet. Pero aquí el gran perjudicado es el pequeño comercio y contra esto es muy complicado luchar, aunque siempre se puede hacer algo.
La principal arma para luchar contra el showrooming en la pyme es fomentar la compra impulsiva. No se trata de hacer que el cliente se lleve algo que no necesita o que no quiere, sino más bien de dar a conocer que justo ahora, en este momento, paga y se lo lleva, no tiene que estar esperando a pedirlo por Internet, que luego venga un mensajero, no te encuentre en casa, tenga que volver a pasar y al final se demore la compra más de una semana.
Por eso dentro del argumentario de ventas del pequeña empresa sería bueno que se estableciera este criterio de te lo llevas puesto, ya sean unos zapatos, un televisor o cualquier otra cosa. Si todavía tenemos al cliente indeciso siempre podemos aplicar el descuento express, que baje un poquito el precio, y que acabe por decidir la compra en nuestro establecimiento.
Otra cuestión es destacar la facilidad para hacer cambios, algo que, sobre todo en según que tiendas del comercio online, no está del todo optimizado y el proceso de cambio se alarga o lleva asociado un coste para el cliente. Son pequeños detalles que pueden ayudar al cliente a realizar la compra al momento.
En casos extremos, cuanto esto se ha convertido en algo habitual y en países donde el comercio electrónico ha alcanzado unas cifras muy altas, algunos establecimientos se han planteado llegar a cobrar por entrar y probarse en las tiendas, por ejemplo 5€, que después se descuentan de la compra en caso de realizarla.
Webrooming, el aliado de la pequeña empresa
Pero Internet no son todo desventajas. También hay una tendencia contraria al showrooming, el webrooming, lo realizan personas que tras buscar en la red un producto acaban por ir al comercio local para su adquisición. Por lo general, estos clientes están informados de todas las características del producto.
Esta es la parte buena, pero también es necesaria trabajarselo. Internet puede ser nuestro aliado si nuestros clientes ya conocen nuestro establecimiento, pero para los que no nos conocen y buscan información del producto, también quieren encontrar tiendas donde adquirirlo en su ciudad. Por eso el pequeño comercio tiene que buscar un mínimo posicionamiento en Internet.
La competencia es muy dura para el pequeño comercio, pero no nos engañemos, siempre lo ha sido. Cada uno conoce sus armas para vender y hoy en día toca ponerlas en práctica lo mejor posible para tratar de fidelizar a cada cliente que entra por la puerta y convertirlo en un cliente habitual de nuestro comercio.

 Fuente: BlogdeSage