lunes, 9 de febrero de 2015

Las claves para madrugar y ser más productivos

¿Por qué madrugar?
Antes de tomar la decisión de adelantar el despertador 15 minutos, media hora, una hora o más, tenemos considerar los motivos que nos llevan a madrugar. Porque nosotros decimos que nos ayuda a ser más productivos, pero ¿qué quiere decir esto en realidad?
Básicamente que vamos a disponer de más tiempo para nosotros mismos, para enfocarnos en esas tareas que solemos dejar de lado en nuestro ajetreado día a día. Si tenemos un horario flexible vamos a poder disfrutar de ese tiempo por la tarde o si lo preferimos, también por la mañana. Y repetimos la pregunta, ¿por qué madrugar?
Porque nos ayuda a alcanzar nuestro objetivos. Despertarnos antes nos permite centrarnos en las cosas importantes que queremos conseguir a lo largo del día, semana, mes, etc.
Mejora nuestra salud. La primera hora de la mañana puede ser el momento perfecto para hacer ejercicio, lo cual recarga nuestras pilas para el resto del día.
Porque nos da un tiempo sólo para nosotros: que podemos dedicar a leer, escribir o cualquier otra actividad creativa, en un momento en que nuestro cerebro no podría estar más despierto y enfocado.
Si así lo deseamos, podemos practicar el “Mindfullness”,  técnica que nos permite prestar atención plena a lo que estamos haciendo en cada momento y nos ayuda a reducir el estrés.
Porque si podemos llegar antes a trabajar y salir antes del trabajo, podremos pasar más tiempo de calidad con nuestra familia.
¿Cómo lo hacemos?
Muchos han intentado madrugar “a las bravas”, para descubrir unos días después que en realidad, prefieren pasar más tiempo en la cama. Si en cambio disponemos de un método más o menos estructurado, el proceso nos va a resultar mucho más sencillo y gratificante.
De forma progresiva
Si nuestro objetivo final es arrancar una hora al despertador, la forma más sencilla de hacerlo es empezar con un objetivo pequeño. Empecemos con quince minutos antes durante las primeras dos semanas.
Pasadas las dos primeras semana o cuando nos sintamos cómodos con el nuevo horario, restemos quince minutos más. Esta primera media hora podemos mantenerla durante tres semanas más, hasta que formemos un hábito. Acostumbrados al nuevo horario, repetiremos todo el proceso para obtener esa media hora adicional.
¿A qué hora te quieres despertar?
De nada nos va a servir levantarnos a las cinco de la mañana si en realidad no sabemos para qué vamos a necesitar tanto tiempo. Tal vez en realidad sólo necesitamos media hora más cada mañana o puede que con quince minutos seamos capaces de ajustar nuestro horario en función de nuestras necesidades.
¿Cuántas horas necesitas dormir?
Dependiendo de nuestra naturaleza, necesitaremos dormir entre 6 y 9 horas para encontrarnos completamente despejados y poder rendir al máximo. Si para madrugar vamos a renunciar a varias horas de sueño necesario, no vamos a experimentar ninguna de las ventajas que tiene esta práctica. ¿Cómo determinamos cuántas horas realmente necesitamos?
Escoge en primer lugar un conjunto de días en tu calendario que te permitan despertarte sin necesidad de poner el despertador: vacaciones, un puente largo, semana santa, etc.
Intenta despertarte de forma natural durante aproximadamente una semana.
Anota la hora a la que te fuiste a dormir cada día y cuándo te has despertado (no cuando finalmente has abandonado la cama)
Con estos datos, puedes hacerte una idea bastante precisa de cuántas horas necesitas cada noche para descansar y así podrás ajustar ta hora a la que tienes que irte a la cama.
No más de un minuto
Si queremos acostumbrar a nuestro cuerpo a que madrugar no sea una experiencia traumática, debemos aplicar la “regla de un minuto”. Dicha regla implica que desde que suena el despertador hasta que abandonamos la cama no puede pasar más de un minuto. Nada de remolonear o pulsar sobre la alarma para obtener “cinco minutos más”, porque no son minutos en los que descansaremos.
Madruga el fin de semana
Esta es una de las reglas más difíciles de respetar, pero es de las más necesarias. A menos que hayamos trasnochado, no hay ningún motivo por el que deberíamos pasar más tiempo en la cama. Tal vez nos podemos permitir el no despertarnos a las 6 de la mañana, pero no deberíamos prolongar nuestro descanso más allá de las 8:30, por poner un ejemplo. Dormir un sábado o un domingo durante 10 o incluso 11 horas, no sólo no es beneficioso para nuestra salud, sino que en realidad, la perjudica.
Fuente: Muypymes