martes, 30 de junio de 2015

10 claves para descubrir a un mal jefe en tu entrevista de trabajo

mal jefe
1. Llegan tarde a la entrevista

Si llegar pronto a una entrevista es vital para el candidato que aspira a un puesto de trabajo, también es importante para la persona que nos va a entrevistar. El que lo hace es consciente que su tiempo es tan valioso como el tuyo y si llega tarde, se excusa por haberlo hecho. Si llega tarde y no plantea ningún tipo de explicación o excusa, puedes estar seguro de que no valora tu tiempo y dando un paso más, puede que también implique que no disfruta con su trabajo.

2. Lenguaje corporal sospechoso

Si mientras te entrevistan tu interlocutor no para de mirar el reloj, si evita el contacto visual directo o si no para de revisar las notificaciones que le llegan a su smartphone, puedes estar seguro de que no está interesado en lo que tienes que decir, la calidad de tu trabajo o si quiera, en mantener una entrevista a la que al parecer ha acudido obligado.

3. Preguntas inaceptables

Si te preguntan por tu fe religiosa, si estás planeando tener hijos, tu orientación sexual o en qué situación sentimental te encuentras, por poner algunos ejemplos, puedes estar seguro de que no estás en un buen sitio en el que trabajar, al menos si lo vas a hacer bajo la dirección de la persona que te está entrevistando.

4. Preguntas demasiado generales y sencillas

Un buen manager sabe poner a prueba a los candidatos y les da la oportunidad de demostrar su experiencia. Un entrevistador que en cambio se limita a hacer preguntas cuya respuesta puede encontrarse fácilmente en el curriculum o en la carta de presentación del candidato, muestra que no ha tenido demasiado interés en prepararse la entrevista o de conocer de cerca a quien puede que vaya a trabajar para su empresa.

5. No tienen una visión clara de lo que quieren para su empresa

Si al hablar de la empresa, detectas que tu entrevistador tiene dificultades para explicar en qué consiste su cultura corporativa, cuáles son los valores de la empresa o la visión y misión de la compañía, empieza a sospechar. Puede ser un signo de que no sabe muy bien qué está ocurriendo en su propia empresa o a dónde se quiere dirigir.

6. La oficina está extremadamente desordenada

Aunque hay oficinas muy desordenadas que en realidad, funcionan muy bien, suelen ser la excepción. Si cuando entras en la empresa encuentras montañas de papel que se acumulan en todas partes, suciedad evidente y en general una sensación de caos, puede que te interese plantearte si quieres establecerte en ese ambiente.

7. Reticentes a la hora de hablar sobre la rotación del personal

En la entrevista de trabajo es completamente lícito preguntar sobre la rotación de personal dentro de la empresa, así como la posibilidades de desarrollar tu carrera. Si tu entrevistador es reticente a responder a este tipo de preguntas o peor aún, si responde de forma agresiva o maleducada, tiene una buena pista sobre el tipo de empresa al que te “enfrentas”.

8. No contestan a preguntas clave sobre tu puesto o la empresa

Una vez más, si tu entrevistador se muestra reticente a darte determinados detalles sobre lo que será tu puesto, o sobre cómo funciona la compañía, puedes tomarlo como una falta de interés por el trabajo e incluso por tu presencia en esa entrevista.

9. Te recuerda a un jefe anterior, del que no guardas una imagen especialmente positiva

Aunque es importante acudir a una entrevista de trabajo con una mentalidad abierta, también es importante tener en cuenta determinados detalles para no repetir errores del pasado. Si abandonaste tu anterior empleo porque tu jefe era excesivamente autoritario o porque no escuchaba por ejemplo, si detectas signos similares ya en la entrevista de trabajo, deberías considerar si te vas a volver a repetir experiencia.

10. No pueden explicarte cómo vas a encajar en la organización


Si preguntas a tu entrevistas cuáles son los objetivos que tienen para ti una vez te contraten, qué se espera de tu trabajo o cómo vas a encajar con los equipos ya formados y no pueden darte una respuesta clara y convincente, tal vez debas asumir que la posición para la que te estás presentando no sea una prioridad para la empresa y más bien, estén haciendo una tarea de exploración de candidatos para un futuro a medio plazo.

Fuente: Muypymes

miércoles, 10 de junio de 2015

10 hábitos para ser una persona exitosa

persona exitosa
1. Fijar metas

Coge un boli y un papel y empieza a escribir tus metas diarias, semanales, mensuales e incluso anuales. Sin unas metas que nos dirijan en la vida y sin algo tangible para trabajar, estaremos perdidos.

Por: Andrés Gananci

2. Establecer buenos hábitos a diario

Estos hábitos son los cimientos del éxito. Las personas exitosas tienen muchos hábitos buenos y pocos malos. Y, ¿qué hábitos consideramos buenos? Entre estos se encuentran ver poco la televisión, leer mucho, estar formándose continuamente, por ejemplo. En definitiva, estos hábitos son la mejor forma para aprender de otros y evitar errores que podríamos cometer.

3. Hacer ejercicio

Practicar ejercicio te convertirá en una persona más energética y a la vez más productiva. Además, con el deporte, no solo conseguirás un mejor físico y una mayor autoestima, sino que también te enfrentarás a situaciones más retadoras que antes.

4. Alimentar el alma, la mente y el cuerpo

Cuando digo que hay que alimentar al cuerpo, me refiero a que hay que darle placer, seguridad, resguardo y muchos más mimos de este tipo. En cuanto alimentar a la mente y al alma no es más que rodearnos de personas afines a nuestra forma de pensar, ten en cuenta que las grandes amistades te pueden ayudar a alcanzar tus metas más rápido; también, hay que hacer lo que realmente nos gusta y dedicar nuestro tiempo a cosas que nos hagan feliz de verdad.

5. Relajarse y tomarse descansos de vez en cuando

Las personas que creen que descansar es no ser productivo, son menos productivas. Hay que saber parar en el momento en que la mente está agotada. Lo ideal sería llegar a un equilibrio entre trabajo y descanso para aumentar tu productividad.

6. Planear y priorizar

No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy. Haz una lista de cosas que tengas que hacer y realiza las más importantes, no pases a la siguiente sin haber terminado la anterior, persigue tu objetivo hasta conseguirlo, cueste lo que cueste. Y establece límites de tiempo para llevar a cabo la tarea.

7. Administrar el dinero

Tendemos a gastar dinero en cosas innecesarias (smartphones, dispositivos electrónicos u otras cosas de valor) y a vivir por encima de nuestras posibilidades. La solución a esto es cambiar esta mentalidad consumista a una mentalidad con miras a invertir. Gastar tu dinero de esta forma inteligente, hará crecer tus inversiones considerablemente.

8. Conocer tus fortalezas

Todos tenemos fortalezas y debilidades, o defectos y virtudes. Para alcanzar el éxito es esencial potenciar esas fortalezas que todos tenemos, y que a veces escondemos, y mejorar las debilidades para que o te limiten o frenen.

9. Mejorar tus capacidades

Enfócate en cómo puedes superarte y ser mejor de lo que ya eres. Para eso, céntrate en conseguir en los siguientes 30 días la fórmula para ser el mejor en tu industria.

10. Visualización

Mejora la imagen que tienes de ti mismo y del mundo que te rodea para que tus metas crezcan hacia objetivos más altos. Las personas tienden a tener pensamientos pesimistas del tipo: "no soy suficientemente bueno en esto" o "no soy capaz de esto". Estos pensamientos nos limitan y nos desaniman, pero francamente lo que te limitan no son estas percepciones, de hecho se puede cambiar a mejor, sino lo que te limita es la forma en la que te percibes a ti y a los que te rodean. Un buen ejercicio para visualizarme como yo quiero es escribiéndolo y visualizando la forma en que actuaré en los momentos más difíciles. Repitiendo este proceso, poco a poco esos pensamientos se convertirán en realidad.


En definitiva, el éxito es la consecuencia lógica de las cosas bien hechas y estas cosas se logran con paciencia, con el desarrollo de distintos hábitos exitosos.

Fuente: El Canasto

lunes, 8 de junio de 2015

Cómo combatir el absentismo laboral

absentismo laboral
Una de las actividades que se lleva más horas en los departamentos de recursos humanos es la gestión y control del absentismo laboral. La óptima combinación de técnicas de control y motivación de la plantilla puede ayudar a disminuir este problema en la empresa.

Por: Ester Yerro 

No todos los absentismos son iguales

Hay dos tipos de absentismo: el que está contemplado por la ley, que no tiene que ver con la voluntad del trabajador sino con sus derechos, y el que no está regulado legalmente. Dentro de esta clase de absentismo, una persona puede faltar al trabajo porque esté atravesando una circunstancia puntual que deberíamos tener en consideración, aunque no esté prevista legalmente, o bien faltar injustificadamente.

Como falta injustificada también se contempla el absentismo presencial. Esto es, cuando una persona, dentro de su lugar de trabajo, se entretiene con tareas que no son las propias de su puesto, como estar pendiente de las redes sociales (siempre que no sea para aplicarlas productivamente) o pasarse horas al teléfono.

Determinar el origen del absentismo es principal, porque nos permite seleccionar las medidas que se aplicarán para tratar de reducirlo.

Control y motivación van de la mano

Necesitamos saber cuánto se ha faltado, independientemente del origen de la ausencia. Este control nos ayudará a calcular las horas de trabajo efectivo y hacer previsiones. Para ello, contamos con dos técnicas:

Ficha de entrada y salida al edificio. Las nuevas máquinas para fichar incluyen tecnología biométrica para evitar que se suplante la identidad a la hora de fichar y que un compañero pueda hacerlo en el lugar de otro. Las más comunes son las que reconocen la huella, el iris o la cara del trabajador.

Aplicación que controla cuándo se emplea una máquina. Puede instalarse fácilmente en los ordenadores de una oficina para saber cuándo empiezan a usarse y cuándo se apagan. Gran parte de la maquinaria de producción lleva integrado este sistema para determinar qué operario la maneja y en qué horario.

Con estas medidas sabemos cuánto se falta, pero no conocemos el origen de la ausencia. Para ello, debemos disponer de los partes de faltas, que guardaremos junto con la documentación adjunta necesaria, por ejemplo, un justificante médico. Hay que intentar que el trabajador rellene el parte antes de que se produzca al falta para tenerlo previsto y reorganizar las tareas.

Para reducir el absentismo sin causa legal justificada, podemos poner en marcha una serie de medidas motivadoras:

  • Horario flexible. Si la actividad de la empresa lo permite, es muy recomendable autorizar una cierta flexibilidad de horarios. Esto acabará con los retrasos por llevar a los niños al cole o el salir antes para recoger a los mayores del centro de día. Se trabajará el número de horas acordado, siempre el mismo.
  • Descansos adecuados. Deben respetarse los descansos previstos por convenio para cada tipo de trabajo y no tratar de sustituirlos. Son necesarios para continuar con el buen ritmo de la labor que se desempeña.
  • Cambio de rutina. Es una buena medida para evitar la monotonía del trabajo diario y que el personal se centre en sus funciones.
  • Sistemas de bienestar. Pueden implantarse para prevenir enfermedades, llevar un control médico con revisiones periódicas o incluso ofrecer programas de alimentación sana o reducción del consumo de tabaco, por ejemplo.
  • Buen ambiente laboral. El síndrome del burn out o empleado quemado y el acoso laboral pueden ser los principales motivos de absentismo de quien lo sufre. Hay que detectarlo y ponerle solución cuanto antes.
  • Controla el absentismo, detecta las causas que lo originan e implanta las medidas necesarias para que no se desborden los costes por este motivo.

 Fuente: Bloginfoempleo


viernes, 5 de junio de 2015

Cómo saber si eres una persona organizada

organizada
Cuando de una persona se dice que “es muy organizada”, ¿qué se está diciendo realmente de ella? ¿Existe una única forma de “ser organizado” o hay varias? Ser una persona organizada y ser una persona ordenada, ¿significa lo mismo? ¿Se puede comparar el nivel de organización de distintas personas?

Por: Jose Miguel Bolivar 

Afortunadamente, todas estas preguntas tienen respuesta. Una persona es organizada cuando cuando guarda sistemáticamente las cosas en función del significado que tienen para ella. Por ejemplo, si dejas lo que no te sirve para nada, ni te puede ser útil, en algún sitio distinto de la papelera o el cubo de basura, entonces eres una persona desorganizada. Si no guardas la información que necesitas para hacer una llamada telefónica de tal forma que esté fácilmente accesible a la hora de hacer esa llamada telefónica, entonces eres una persona desorganizada.

En general, las personas organizadas no necesitan invertir tiempo extra en encontrar lo que necesitan para hacer algo, ya que antes de guardarlo piensan en qué circunstancias van a poder necesitarlo y actúan en consecuencia. Lo anterior no es un juicio, sino la simple realidad. Si quieres gestionar lo que tienes que gestionar de forma eficiente y sin esfuerzo, entonces deberás guardar las cosas en función del significado que tienen para ti.

Los criterios de organización los define cada persona. En ese sentido, no existe una definición universal de “persona organizada”. Ningún criterio es mejor que otro ya que el significado que distintas personas pueden dar a una misma cosa puede ser distinto. Una consecuencia de esto es que la organización carece de un aspecto uniforme. Si una persona decide arrinconar un montón de cosas en un rincón de una habitación, porque todas ellas tienen en común que son cosas sobre las que no se quiere tomar una decisión en este momento, esas cosas están organizadas para esa persona. Lo que no sería organización es si en ese mismo rincón de la habitación se mezclaran cosas que son para tirar, con cosas con las que ya se ha decidido hacer algo y con otras sobre las que aún no se ha decidido nada.

Consecuencia directa de lo anterior es que orden y organización son cosas distintas. Tener los libros de la estantería ordenados por tamaño es orden; tenerlos por temática o por frecuencia o tipo de uso es organización. Esto es así porque el tamaño no influye en el significado mientras que la temática sí. Asimismo, limpieza y organización son cosas distintas. La limpieza tiene que ver con la higiene y, en menor medida, con la estética, pero no con la eficiencia. Se puede ser una persona limpia y ordenada y, a la vez, un auténtico desastre organizativo. Y viceversa. Lo anterior es importante tenerlo en cuenta porque no son pocas las personas que son tenidas por caóticas o desordenadas cuando, en realidad, cuentan con un buen sistema de organización.

La clave para ser una persona organizada reside en desarrollar el hábito de establecer relaciones entre significados y ubicaciones. La “basura” en un sitio, la “información” en otro, las “posibilidades” en otro, las “cosas que espero de otros” en otro y así sucesivamente. Uno de los motivos por los que la “lista única” que usan muchas personas es tan poco útil es porque la “lista única” es una lista desorganizada, ya que en ella suelen convivir una gran variedad de cosas con significados diversos.

Otro elemento importante de la organización es la accesibilidad. No solo es importante que las cosas con significados semejantes se encuentren en una misma ubicación, también es importante que esa ubicación resulte fácilmente accesible cuando es preciso acceder a ella. Si varias veces al día tienes que recorrer un largo pasillo para ir a consultar documentación de uso frecuente, eres una persona desorganizada, por mucho que tengas toda esa información guardada en un único sitio.

El resumen de todo lo anterior es que la organización consiste en guardar las cosas de tal forma que:


a) su ubicación guarde relación con su significado y

b) sea fácilmente accesible cuando se la necesita


Porque, a diferencia del orden, que tiene que ver con la estética, y de la limpieza, que tiene que ver con la higiene, la organización tiene que ver únicamente con la eficiencia.

miércoles, 3 de junio de 2015

10 ideas para llegar a ser #SuperProfesional!

superprofesional
1. La mejor haztitud es hacer. Eres #superprofesional si, te sientas como te sientas, haces lo que debes, lo que tienes previsto

2. Eres #superprofesional si trabajas en lo que puedes pero no dejas de perseguir lo que quieres, aunque sea un minuto al día

3. La vocación no se espera, la vocación se construye. En la vida nos puede interesar casi todo si le damos una oportunidad. Si tienes que «obligarte» a perseguir tu objetivo tal vez has elegido un objetivo equivocado

4. Un #superprofesional no se pregunta «qué hago si no tengo ganas» sino «qué puedo hacer para tener ganas»

5. No seas “tú mismo”, sé tú mismo añadiendo lo mejor de las personas de las que aprendes

6. Motivación no es tener ánimo, motivación es tener motivos: crea los tuyos. No hay personas inactivas sino personas sin motivos

7. Eres #superprofesional si consigues estar en la mente de los clientes y profesionales que quieres que te encuentren. Tu identidad es lo que crees ser; marca es lo que quieres vender; reputación, lo que te compran; profesionalidad, lo que demuestras.

8. Montar una empresa es difícil pero autoemplearnos podemos todos. Emprender es convertir en negocio lo que ya sabes hacer, no es inventarse milongas

9. Ser #superprofesional es buscar oportunidades y también hacer que las oportunidades te busquen por posicionamiento, reputación y contenidos. El mejor currículum es una prueba de tu profesionalidad compartida en la Red.


10. Deja de buscar oportunidades y empieza a conocer gente. Eres #superprofesional cuando aplicas las diez competencias del networking: escuchar, conversar, comunicar, conectar, colaborar, compartir, solicitar, comerciar, gestionar y divertirse. También en la Red. El mejor networking es más working que net: los buenos profesionales atraen buenos contactos

Fuente: Yoriento